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Piñera, perplejo ante “indignados” en serio
La violencia es un clásico de las manifestaciones de protesta en Chile. Hubo 13 detenidos y 129 heridos.
Los «indignados» chilenos, esencialmente estudiantes y profesores, levantaron además una serie de demandas políticas que apuntan a la inequidad del modelo de desarrollo.
«Queremos que el Gobierno entienda que esto es un movimiento político», reclamó la dirigente estudiantil Camila Vallejos, quien ya señaló a la prensa internacional que el deseo es transformar el movimiento social que encabeza en «un sujeto político».
Sus palabras, más las pifias de los presentes a los partidos de Gobierno y oposición, denotan la distancia de los manifestantes con la clase política, que suma un rechazo de hasta un 65 por ciento en la ciudadanía, según coinciden encuestas de distinto signo.
«La política se vació de sociedad», dijo de hecho la socióloga Clarisa Hardy, exministra de Planificación (Desarrollo Social) de la presidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010).
Reclamo central
De hecho, el reclamo central de los movilizados es que la mayoría de la población no accede a los beneficios del crecimiento, el que permitió a Chile ingresar a la OCDE, el club de los países ricos.
En educación, esa asimetría es notoria. En cifras, sólo seis de cada diez jóvenes pobres logra egresar del colegio secundario, tasa que llega casi al 97% entre los ricos. Como consecuencia, sólo uno de cada seis jóvenes pobres cursa educación superior, en comparación con el 60 por ciento que lo hace entre los más acaudalados.
Un estudio universitario reveló que esas asimetrías inciden en que el 60 por ciento de los chilenos viven con ingresos iguales a los de un país africano como Angola. Una minoría, en cambio, goza de una vida similar a la del promedio de Noruega o Luxemburgo.
De hecho, las ocho familias más ricas del país acumulan un patrimonio de 75.000 millones de dólares, cifra que equivale a tres veces el producto interno bruto de Bolivia en dólares corrientes.
Las más de 600 marchas que asolaron sólo la capital chilena desde el inicio de año parecen estar motivadas finalmente por los problemas en la distribución del ingreso, según analistas.
«La idea de que nuestra sociedad debe organizarse exclusivamente sobre la base del interés (dinero) es simplemente inaceptable y nada tiene que ver con nuestra historia cultural», comentó el académico Eduardo Carrasco.
Pruebas
El futuro del movimiento, que puede devenir en una simple revuelta o una reforma mayor, tendrá sus pruebas políticas mayores en las elecciones municipales de 2012 y presidenciales de 2013.
Por ahora, como admiten líderes estudiantiles y sindicales, aún no es posible pensar en la irrupción de un referente político, aunque ésa es la idea, como dijo a la prensa internacional el presidente de los funcionarios públicos, Raúl de la Puente.
Agencia DPA


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