13 de marzo 2009 - 00:00

Pinochet, una sombra presente

 Aunque gran parte del arco dirigencial chileno asegura que la sombra de Augusto Pinochet ya no incide en la política local, la oficialista Concertación por la Democracia y la opositora Alianza por Chile acuden por estos días a estigmatizar al adversario con la figura del ex dictador, en el inicio de la que promete ser una agitada campaña electoral.
Por un lado, dos diputados de Renovación Nacional (el partido de centroderecha de la alianza opositora) dieron a conocer una foto que podría dañar el espíritu del oficialismo. En el recorte de prensa aparece, en noviembre de 1973, inmediatamente después del golpe militar contra Salvador Allende, un joven Eduardo Frei, ex presidente y casi seguro candidato para las elecciones del 13 de diciembre, donando su sueldo para la «reconstrucción» del país.
Según la denuncia de los diputados Joaquín Godoy y Nicolás Monckeberg, el postulante oficialista formaba entonces parte de la delegación de la firma Sigo Koppers que entregó cinco días del sueldo de sus trabajadores al ministro del Interior de Pinochet, Oscar Bonilla.
«Cuando Frei dona su sueldo al Gobierno de Pinochet, era porque era un fanático apoyador de lo que ahí se estaba haciendo», indicaron los legisladores opositores. Esta denuncia fue calificada como «campaña sucia» por Juan Carlos Latorre, presidente de la Democracia Cristiana, partido al que pertenece Frei.
Este intercambio se dio como un coletazo de otra polémica vinculada al régimen de Pinochet. Por la deserción de dos senadores de la Concertación, la coalición entre democristianos y socialistas perdió el miércoles la presidencia del Senado, que cayó en manos de Jovino Novoa, fundador de la Unión Demócrata Independiente (derecha), ex subsecretario general de Gobierno entre 1979 y 1982 y el más estrecho colaborador de Pinochet entre los principales políticos chilenos en vigencia.
Ello provocó la reacción de organismos de derechos humanos y del oficialismo chileno, cuyos senadores se retiraron del recinto antes de que Novoa pronunciara su discurso de asunción. Bachelet eligió calmar las aguas: «Soy una presidenta democrática, me entiendo con los poderes del Estado de la manera que corresponde y me entenderé bien» con Novoa. En cambio, Camilo Ecalona, presidente del Partido Socialista, señaló que «ésta es una ofensa al país. Muchos jefes de Estado lo van a pensar antes de fortalecer sus relaciones con Chile». Agentes del Departamento de Organizaciones Civiles, que estaba a cargo de Novoa, debieron afrontar procesos por el asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez.
Sin embargo, esta victoria opositora construida sobre los crecientes problemas de convivencia del oficialismo podría complicar la estrategia del candidato presidencial de la Alianza por Chile, Sebastián Piñera, quien encabeza con comodidad las encuestas. El postulante construyó su carrera política separándose de cualquier resabio pinochetista.

Dejá tu comentario