La cumbre del instituto Gestar, en Parque Norte, amontonó a los caciques del PJ de las provincias -muchos con conflictos y tensión acumulada con la Casa Rosada- y también a legisladores y hasta a referencias de movimientos sociales, en una especie de megarreunión familiar al amparo del objetivo prioritario para un espacio político que no sabe -ni quiere- vivir fuera del poder: una victoria electoral.
Sin embargo, La Cámpora se ausentó. "No fue una decisión global: cada uno tenía agenda y se dejó para otra ocasión", explicó un neocamporista. Sorprendió que no haya asistido Eduardo "Wado" de Pedro, que además de secretario de la Presidencia, es vice del PJ nacional y cabeza de la boleta de diputados nacionales de PBA. Es, además, el que despierta más simpatías, o menos antipatías, en la corporación peronista. En Gobierno hablaron de cuestiones de agenda, pero en Parque Norte circuló el argumento de que el neocamporismo quería tener protagonismo en el acto. Le ofrecieron lugares en la primera fila, pero no en el escenario. La respuesta fue el faltazo. A José Ottavis se lo disculpó de otro modo: se afirmó que el diputado estaba de viaje.
El neocamporismo no quiso participar del show de despedida a Cristina de Kirchner y bienvenida, prematura, a Scioli que montó el sciolismo y expresa, al menos como ensayo, en el período de reacomodamientos, la irrupción de un nuevo factor de tensión a futuro. Ya se anticipa cuál será la primera discusión PJ-neocamporismo: los gobernadores querrán poner al jefe de la Cámara de Diputados, mientras que La Cámpora, como eje de un bloque ultra-K, peleará ese lugar para un dirigente propio, quizá De Pedro.
| P.I. |

