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"Podrían bajar ya las tasas de interés al 20%"
• EL ECONOMISTA GABRIEL RUBINSTEIN CONSIDERA ERRÓNEA LA ESTRATEGIA DE INCERTIDUMBRE CAMBIARIA ELEGIDA POR EL BCRA
Gabriel Rubinstein
Periodista: ¿Su balance de los primeros 100 días?
Gabriel Rubinstein: El Gobierno tomó cinco medidas muy positivas: levantó el cepo sin traumatismo; eliminó o bajó las retenciones al agro en forma contundente; anunció metas fiscales y monetarias -que se suponían eran una guía para la acción de todo el Gobierno, era como el corazón de la macro- y un sendero de baja del déficit fiscal y de la inflación concordante; hizo un ajuste de tarifas importante para empezar a bajar el deficit en serio; y arregló en forma exitosa el tema de los holdouts. Son logros importantes en poco tiempo y los valoro, pero después han habido algunas incoherencias.
P.: ¿A cuáles se refiere?
G.R.: Señalo dos errores. La política salarial, si el Gobierno dice que la inflación va a ser del 23% al 25% y tiene un déficit fiscal enorme, no puede dar aumentos salariales a docentes del 35% como se dio. En vez de hacer una paritaria corta, porque los docentes no creen en la pauta de inflación, el Gobierno sí tiene que creer. En su lugar el Gobierno dijo que no era momento de recuperar el poder adquisitivo del salario pero tampoco querían que se pierda poder de compra, esto quiere decir que la política del Gobierno es indexar los salarios, entonces si la inflación va a ser del 23% o del 25% como máximo, eso significa que los salarios pueden aumentar hasta un 25% y no un 35%. Hoy se tiene que docentes arreglaron un 35%, un montón de municipios que arreglan por más del 30%, muchos de Cambiemos, o sea, los propios funcionarios del Gobierno le dicen a sus empleados que no creen en la pauta, es una contradicción. La otra discordancia es la política cambiaria: cuando se levantó el cepo el dólar estaba en $ 13, se podía calcular la inflación esperada pero a $ 15 o $ 16 no se cumple la pauta de inflación, por el traspaso de precios a dólar y viceversa.
P.: ¿Puede explicarlo mejor?
G.R.: El Gobierno ha apostado a un escenario de incertidumbre cambiaria, que le da lo mismo que esté en $ 13 o en $ 16, es discordante con la pauta de inflación, así alimentaron otra vuelta de remarcación de precios y más demandas salariales y no hay forma de llegar al 23 ni al 25%. El manejo macroeconómico es incoherente por varios factores, más allá de quién tiene la culpa primaria o secundaria, el Gobierno como un todo no está funcionando bien en esta área; es una pena que la macro se maneje así, porque en un campo minado los errores cuestan caro. Hay que tener una política muy fuerte de minimización de errores.
P.: ¿La política cambiaria no es la adecuada?
G.R.: No para mí, hay una valoración de la incertidumbre cambiaria que es inconveniente para Argentina. Estamos con una flotación cuasi limpia, que el dólar sea lo que sea, la ensuciaron pero cuando pasó de $ 13 a $ 16 fue con susto y llevando la tasa de Lebac al 38%, no fue exitoso bajar el dólar así. No es gratuito esto, no es lo mismo flotar con semejante volatilidad del 25% en pocas semanas y tasas que del 38% bajan al 30% y vuelven al 38%. En ningún país se ve esta volatilidad.
P.: ¿Qué deberían hacer?
G.R.: No tener reservas es una cuestión que me preocupa, no veo al Gobierno preocupado en aumentar el nivel de reservas como debía haberlo hecho; se habló de swap con la Fed, con Brasil, una ampliación del chino y no se hizo nada, sólo los u$s 5.000 millones de los bancos y usar un poco del swap de yuanes. O sea, el BCRA no se preocupó en aumentar el nivel de reservas, lo que hubiera permitido hacer frente a cualquier corrida de forma contundente.
P.: ¿Pero se podía antes de cerrar el tema buitres o subestimaron la lluvia de dólares?
G.R.: En el extremo con flotación limpia no se necesitan dólares, los amantes de la flotación dicen que si el dólar se va a $ 20 es porque la gente no cree en el ajuste fiscal y se refleja una realidad. El problema es, si bien esto es cierto, que en la Argentina con alta inflación y la influencia del dólar en los precios y en la dolarización carteras no es tan fácil flotar como en Japón o EE.UU., por eso la flotación cuasi limpia es inconveniente, es una mala política, yo haría una pequeña volatilidad, a lo sumo un 5%, aprovechar el fin del cepo a $ 13 y hacer una banda pequeña y que fluctúe en función a la inflación esperada, pero no como ancla cambiaria. Al no haber una crisis terminal previa, la capacidad de indexar de los sindicatos es muy grande. Entonces si dejan subir más el dólar, la inflación sube más, y todo ajusta y la ganancia de competitividad va a ser poca...
P.: ¿Qué propone?
G.R.: Supongamos que el BCRA tiene en la cabeza un dólar de $ 15 como adecuado y lo varía muy poco y transmite que a fin de año va a estar en línea con la pauta inflacionaria, va a poder bajar la tasa muy rápido. La Argentina está en condiciones de tener más reservas porque si no tenés dólares el mercado lo sabe y a la primera de cambio el dólar se va arriba. Qué va a pasar en octubre sin la cosecha y si se va a $ 19 y le da lo mismo. Entonces no cumplen la pauta de inflación. No se ve que estén preocupados por tener reservas, porque adhieren a la teoría de la flotación cambiaria y entonces no necesitan dólares. Acá hay que estar dispuestos a vender, u$s 2.000 o u$s 3.000 millones, lo que sea necesario como en todo plan de estabilización, cuando la gente no cree hay que convencer, el BCRA tiene que reafirmar su compromiso con el dólar. No es inocuo, como ellos creen, que si sube el dólar no afecta mucho a los precios. Por cada punto que sube el dólar el IPC sube 0,15 puntos a lo que se suman las expectativas de más subas. Así nunca van a llegar al 25% de la pauta.
P.: ¿Se puede bajar la tasa?
G.R.: Creo que están las condiciones para bajarla al 20% de un plumazo pero tienen que cambiar la política, cambiar el mensaje y usar las reservas para intervenir y dar certidumbre cambiaria. Pero primero tener convicción y después aumentar los niveles de reservas. Cuando en otros momentos hubo corrida pero hubo convicción de vender, es lo que quiere ver el mercado porque pierde mucha plata si ve convicción. Ahora entran dólares de la cosecha más el fin de los buitres, podrían bajar la tasa, sin embargo tienen miedo de volver a vivir lo de meses atrás porque no quieren vender dólares. Este manejo puede generar una inestabilidad intrinseca.


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