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Polémicas vísperas del Eurovisión ruso
La francesa Patricia Kaas, una de las cantantes internacionales que los fans rusos de a pie tendrán que ver por TV, a causa de la compra y venta ilegal de entradas que elevó fuertemente los precios.
Sin embargo, lo que más escandaliza a los fans de Eurovisión son los tejes y manejes de la «mafia de las entradas» rusa. En el estadio Olimpijski, donde se celebrará la final el 16 de mayo, la decepción de los estusiastas del concurso casi se puede palpar. «Todas las entradas para la final y las dos semifinales están agotadas», se lee en una nota que cuelga en la boletería. Y los moscovitas se indignan ante los cajeros, pues sólo podrán escuchar a la francesa Patricia Kaas y otros artistas de más de 40 países por televisión.
«Quería verlo en directo, esta olimpiada de la música sólo se celebrará una vez en Moscú», dijo la estudiante Viktoria, quejándose de que los «corruptos policías» no combaten el mercado negro.
La televisión estatal, que patrocina el evento, prometió convertir el estado olímpico de 35.000 plazas en un «lugar de ensueño», un espectáculo que costará 20 millones de euros (27 millones de dólares). Ya el primer día que salieron a la venta las entradas, el 16 de marzo, se vendieron 6.000. Ahora pueden adquirirse en la reventa en Internet hasta por 70.000 rublos, unos 2.035 dólares, cuando realmente cuestan entre 27 y 875 dólares.
Frente al Olimpijski aguarda un hombre que dice llamarse Grisha, con una capucha que casi le cubre los ojos y un café en la mano. «¿Tickets para la final? Dígame cuántos y qué precio está dispuesto a pagar», señala. Cada comprador podrá adquirir un máximo de ocho entradas. Grisha, moldavo, pasó la noche del 15 al 16 de marzo esperando ante el mostrador. El mercado negro tenía controlados los primeros 50 puestos de la fila con más de 500 personas. Una vez que un miembro de la mafia conseguía sus ocho tickets, se volvía a poner en la cola junto a uno de sus «amigos» para seguir comprando.
En los blogs de Internet y los diarios rusos se critica que sea imposible conseguir tickets de forma legal. «Las páginas de Internet no funcionan, y yo estuve dos días esperando ante el Olimpjski, sin que la fila se moviera», se queja en su blog la moscovita Wassiliya. La compra por teléfono también se bloqueó. Y los organizadores ni siquiera se esforzaron en traducir al inglés los datos del evento, se quejan otras webs extranjeras.
Aunque los anuncios de venta de tickets no se colocaron hasta que se habían agotado las entradas, los revendedores como Grisha se benefician de esta publicidad. Pese a la crisis, sus entradas se venden a entre 6.000 y 40.000 rublos, y el precio sigue en ascenso. «En un mes he vendido los más caros, sin problemas», señala. A los interesados, les da su tarjeta de visita. No hay que temer a la policía, «está todo arreglado».
La venta de tickets es responsabilidad de los organizadores, la televisión estatal, señaló el portavoz del concurso Sietse Bakker. «Como en otros eventos, siempre se intenta vender las entradas en el mercado negro por sumas estrambóticas», afirma. Y como alternativa propone acudir a los ensayos, ya que los boletos todavía pueden conseguirse de forma legal.
Agencia DPA


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