10 de marzo 2009 - 00:00

Polémico: Obama autorizó experimentos con embriones

Barack Obama firmó ayer el decreto por el que su antecesor, George W. Bush, había frenado las investigaciones con células indiferenciadas. El demócrata recibió el apoyo de la comunidad científica, pero se ganó el rechazo de los sectores religiosos.
Barack Obama firmó ayer el decreto por el que su antecesor, George W. Bush, había frenado las investigaciones con células indiferenciadas. El demócrata recibió el apoyo de la comunidad científica, pero se ganó el rechazo de los sectores religiosos.
Washington - El presidente Barack Obama revirtió ayer los límites que su antecesor, George W. Bush, había fijado a la investigación con células madre procedentes de embriones humanos. La polémica medida fue aplaudida por grupos de científicos, pero encontró fuerte rechazo en la oposición republicana y grupos religiosos.
«Levantaremos la prohibición de financiamiento federal para la prometedora investigación con células madre embrionarias», dijo Obama, logrando un vigoroso aplauso durante una reunión en la Casa Blanca. «También respaldaremos fuertemente a los científicos que realicen esta investigación. Y apuntaremos a que EE.UU. lidere el mundo de descubrimientos que algún día podrían ser rendidores», aseguró.
Por cuestiones éticas y religiosas y a tono con la postura más conservadora, Bush dio marcha atrás en agosto de 2001 con una decisión de los Institutos Nacionales de Salud que permitía a los investigadores financiados por el Gobierno trabajar con células madre provenientes de embriones humanos. La medida no logró ser derogada a pesar de los numerosos intentos del Capitolio. Las voces que apoyan la investigación con células madre señalan que la misma puede ayudar a conseguir avances centrales en la lucha contra enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la diabetes y el cáncer. En cambio, quienes se oponen argumentan que un embrión es equiparable a una vida, y que al manipularlo y eventualmente destruirlo se estaría cometiendo acto imoral.
«Como una persona de fe, creo que estamos llamados a cuidar unos de otros y a trabajar para aliviar el sufrimiento humano. Pienso que hemos sido dotados con la capacidad y la voluntad para perseguir esta investigación, y con la humanidad y la conciencia para hacerlo responsablemente», agregó Obama.
Las voces contrarias a la medida fueron inmediatas. El senador de Kansas, Sam Brownback, emitió un comunicado de disidencia: «Si un embrión es una vida, y yo creo fuertemente que lo es, entonces ningún Gobierno tiene el derecho de sancionar su destrucción para propósitos de investigación».
«Obama abre la puerta a las granjas de embriones humanos», dijo por su parte la entidad National Right to Life en un comunicado enviado por correo electrónico y publicado en su página de Internet. «Es un día triste, dado que el Gobierno federal financiará los estudios que explotan a miembros de la especie humana como materia prima para la investigación», aseveró Douglas Johnson en nombre de la organización.
Esta determinación representa «una triste victoria de la política sobre la ciencia y la ética», expresó la Conferencia de Obispos de EE.UU. a través del cardenal de Filadelfia, Justin Rigali.
Asesores gubernamentales explicaron que el mandatario no fijaría detalles sobre cómo debería controlarse la investigación con células madre, pero sí brindaría a los Institutos Nacionales de Salud un plazo de 120 días para confeccionar las guías.
«Nunca tomaremos esta investigación de manera ligera», señaló Obama. «Diseñaremos lineamientos estrictos, que se cumplirán rigurosamente porque no podemos tolerar un mal uso o abuso».
«La promesa completa de la investigación con células madre sigue desconociéndose y no debería exagerarse», aseveró el mandatario. «Pero los científicos creen que estas células diminutas tendrían el potencial de ayudarnos a comprender, y posiblemente curar, algunas de nuestras enfermedades y condiciones más devastadoras», agregó.
Irving Weissman, director del Instituto de Biología de las Células Madre y Medicina Regenerativa de la Stanford University, afirmó que la medida ayudaría a prevenir abusos. La actual normativa norteamericana prohíbe el uso de fondos federales para extraer células madre de embriones humanos. En cambio, la medida de Obama permite a los investigadores financiados a nivel federal trabajar con este tipo de células, aunque derivadas de otros laboratorios.
Michael West, de la compañía biotecnológica BioTime, señaló que su empresa comenzará a beneficiarse con la decisión de Obama casi inmediatamente. BioTime acaba de comprar docenas de lotes de células madre de una clínica de fertilidad de Chicago y quiere venderlas a los recién incentivados investigadores.
Los lotes provienen de embriones fecundados a través de procesos in vitro y que portan los genes de la fibrosis quística, la distrofia muscular de Duchenne, el cáncer de mama, la enfermedad de Huntington y otras patologías.
«Sería poco ético implantarlos (en un útero) sabiendo que van a dar origen a un niño con una enfermedad devastadora», afirmó West. «Las células madre embrionarias tienen esta propiedad maravillosa de dividirse sin límite», apostilla West a modo de explicación, una característica que permite reprogramarlas para lograr que se conviertan en cualquier linaje celular del organismo humano.
«Esto es un alivio de las pesadillas burocráticas que desaceleraron desacelerado nuestro trabajo, desalentado a los científicos jóvenes y demorado el progreso por casi ocho años», evaluó por su parte Douglas Melton, del Instituto de Células Madre de Harvard, que emplea células madre para tratar de curar la diabetes juvenil. En la actualidad Gran Betaña, Bélgica, Suecia, Canadá y Nueva Zelanda este tipo de investigaciones.
Agencias EFE, Reuters, AFP, ANSA
y DPA

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