- ámbito
- Edición Impresa
Por el clima, pueden repetirse cortes de luz en las fiestas
Julio De Vido
Las crisis de verano por cortes de energía debido al aumento persistente del consumo doméstico y el sobrecalentamiento de las redes de distribución son, por ahora, una situación inevitable cuando se registran más de tres o cuatro días seguidos de altas temperaturas.
En diciembre de 2010, la ola de calor empezó el viernes 17 y recién se atenuó un poco durante el fin de semana de Navidad, para volver a empinarse a partir del lunes 26. Esa seguidilla de días muy calurosos suscitó numerosos cortes de energía en Capital Federal y Gran Buenos Aires, y las principales ciudades del interior.
No obstante, el día de más calor y el récord de consumo de energía fue el 25 de enero, cuando se llegaron a utilizar 20.517 megavatios. Esa cifra marcó que aun en la segunda quincena de enero, el período en que más hogares está de vacaciones, la demanda crece a un ritmo interanual de más del 15% debido a la incorporación de nuevos aparatos de aire acondicionado de un año para otro. Lo de fines de enero no terminó en crisis porque las altas temperaturas duraron menos de tres días seguidos.
Ahora, otra vez vuelve a advertirse que el consumo de hogares crece al mismo nivel de los últimos dos años y que sólo por los fines de semana largos del último mes se retrasó la primera crisis de cortes de este verano. Los técnicos afirman que la primera ola de calor siempre es crítica porque quedan en evidencia los puntos flojos de las redes y los lugares donde la demanda creció con relación al año anterior, mientras que las reparaciones de ese momento atenúan los riesgos en la siguiente seguidilla de días muy calurosos.
Hubo temporadas de verano en las que la primera ola de calor se registró en noviembre, y en otras fue en diciembre o en enero. En 2010 fue en las últimas dos semanas del año y esta vez podría repetirse la fecha, aunque todavía no hay certezas en el pronóstico más allá de Navidad.
Si bien en el invierno el consumo de energía también crece con las bajas temperaturas por la calefacción con electricidad, en verano juegan no sólo la demanda, sino también las fallas en los sistemas de distribución por la temperatura ambiente y porque las instalaciones están sobrecargadas las 24 horas.
Además, faltan inversiones más intensas en las redes domiciliarias.
En la crisis del verano pasado, el ministro Julio De Vido afirmó que el Gobierno invirtió en generación y transporte de energía, y responsabilizó a las distribuidoras por la falta de desembolsos en las redes domiciliarias de Capital y Gran Buenos Aires, donde las compañías que dan el servicio dependen del Estado nacional. Sin cambios en las tarifas, el dinero disponible termina destinándose sobre todo a mantenimiento. Pero los cortes también se repiten en el interior, donde los usuarios pagan mucho más por el servicio.


Dejá tu comentario