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Por primera vez se exhiben leyes racistas de Hitler
En los juicios de Núremberg sólo se dispuso de fotocopias de las leyes antisemitas de Adolf Hitler. Los originales permanecían olvidados en los sótanos de un museo.
Desaparecidas durante más de medio siglo, las leyes se exhiben, por primera vez y hasta el 18 de octubre, en los Archivos Nacionales de Washington, donde fueron a parar en 1947 todos los documentos que sirvieron para precipitar la caída del régimen en los juicios de Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial.
El 15 de septiembre de 1935, el Parlamento del Tercer Reich aprobó tres leyes que supondrían el marco para las políticas antisemitas de la Alemania nazi, con la clasificación de los judíos como «sujetos del Estado» en lugar de ciudadanos, y la prohibición de toda relación entre ellos y los alemanes.
Pero la acusación aliada en los juicios de Núremberg (1945-46) sólo dispuso de fotocopias de esa prueba, la más determinante para demostrar los crímenes nazis, mientras los documentos originales permanecían olvidados en los sótanos de un museo en California.
Hasta allí llegaron de la mano del célebre general George S. Patton, quien los obtuvo en mayo de 1945 de manos de un grupo de soldados estadounidenses; éste los llevó consigo a visitar a su familia y decidió dejarlos en la puerta de enfrente: la Librería Huntington de San Marino. «No los donó, simplemente los dejó allí sin ninguna instrucción específica», dijo el historiador de los Archivos Nacionales Greg Bradsher.
Cuando el general murió en un accidente de coche en diciembre de ese año, los archivos se quedaron en San Marino, «no olvidados del todo, pero sin la tutela de nadie». La decisión de Patton, que desobedeció órdenes que exigían mantener en territorio alemán cualquier prueba relacionada con la persecución de los judíos, no se descubrió hasta 1999, cuando un artículo en el Washington Post reveló que las leyes habían estado ocultas durante años en el museo californiano.
El artículo no tardó en llegar a las manos de Michael Dannenberg, uno de los tres soldados que encontraron las leyes en el ocaso de la guerra, quien comprobó indignado que «el sinvergüenza de Patton» se había atribuido el hallazgo de las leyes, según explicó su hijo Richard. «Patton contaba que había buscado los documentos incansablemente, con las armas en la mano. Pero mi padre tenía fotografías para demostrar que eso no fue lo que pasó», aseguró el hijo del soldado, fallecido este agosto.
Las leyes se trasladaron entonces al recién inaugurado centro cultural judío Skirball, en Los Ángeles, pero muchos historiadores y el propio Dannenberg se preguntaban por qué no podían albergarse en los Archivos Nacionales, junto con los millones de documentos del período de entreguerras en Alemania. Agencia EFE


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