- ámbito
- Edición Impresa
Por unas horas estuvo cerrada la importación
Sucede que el Gobierno está decidido a reducir la salida de cerca de u$s 54.000 millones anuales, que es el monto de las importaciones argentinas. Ya lo hizo con las barreras pararancelarias.
Desde la mañana los despachantes que ingresaban al sistema informático María (que controla el comercio exterior) para operar, se encontraban en la pantalla de sus computadoras con una leyenda que les informaba que tenían que
presentar a la Aduana datos adicionales sobre el despacho de mercadería.
Las trabas comprendían desde mercadería sensible (medicamentos, insumos médicos, materias primas clave para la producción local de alimentos) a artículos considerados suntuarios. Tampoco había distinción por país de origen. Del mismo modo, cuando se levantó la restricción se hizo para todas las posiciones arancelarias.
En ese breve lapso se exigía constancias bancarias certificadas respecto de cómo se iba a pagar la importación, y de que las divisas a girar se destinaban a ese propósito; según trascendió. el Gobierno habría detectado alguna «compra» en el exterior que en realidad encubría salida de dólares al cambio oficial.
Se sucedieron los llamados de consulta a los abogados que entienden del tema, y también a la Cámara de Importadores (CIRA); nadie sabía nada simplemente porque no había norma escrita alguna sobre el tema, más allá de la leyenda en pantalla. La CIRA pidió una reunión urgente con la directora de la Aduana, María Tirabassi, que delegó el encuentro en Silvio Minissini, subdirector de Control Aduanero.
Antes de esa reunión, que se produjo a media tarde, unos 250 despachantes se autoconvocaron en el tercer piso del edificio de la Dirección General de Aduanas, con ánimos caldeados.
Lo más llamativo del día ocurrió cuando la delegación de la Cámara de Importadores ingresó a la oficina de Minissini y éste les dijo: «Está todo solucionado». De manera casi simultánea los celulares de los despachantes que aguardaban afuera y de los dirigentes que estaban en la reunión comenzaron a recibir el dato que la pantalla del Sistema María ya permitía operar, y que la exigencia del certificado bancario había desaparecido.
«Las importaciones se rigen por la circular A-3602 del Banco Central, que tiene casi una década; esa norma exige a los importadores informar cada tres meses el monto, el concepto y el acreedor de toda deuda que se tenga con el exterior. Si no se presenta eso, no se puede girar un dólar ni para pagar la suscripción a una revista», le dijo a este diario Diego Pérez de Santiesteban, presidente de la CIRA. «Por eso lo que pasó nos resulta incomprensible». Además, los importadores tienen 180 días para nacionalizar la mercadería; de no hacerlo, deben devolver el dinero girado al banco que le vendió las divisas en el exterior y dar por cancelada la importación.
En un comunicado emitido cuando la tormenta había pasado, esa entidad dijo que tras la reunión en Aduana les habían informado «que ya estaba normalizada la situación de los despachos que se hubieran visto demorados, y que los trámites respectivos se seguirán desarrollando normalmente tal como venía ocurriendo hasta ahora.» Agregan que «las actividades de control rutinarias, que desarrolla la AFIP mantendrán sus características habituales, sin interrumpir el flujo de ingreso de las mercaderías importadas».
Sin embargo, el último párrafo de la carta enviada a sus afiliados parece poner en duda que esta «normalidad» se sostenga en el tiempo: «Cualquier situación que se aparte de esta información oficial, rogamos transmitirla a la Cámara para canalizarla adecuadamente ante las autoridades».


Dejá tu comentario