8 de abril 2013 - 02:32

Portugal, nueva escala de la feroz crisis europea

El premier Pedro Passos Coelho se dirigió al país ayer. Resistió los pedidos de renuncia y denunció demagogia en la oposición.
El premier Pedro Passos Coelho se dirigió al país ayer. Resistió los pedidos de renuncia y denunció "demagogia" en la oposición.
Lisboa - En un devenir que alcanza un tono cada vez más dramático, el primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, anunció ayer que hará "todo lo posible" por evitar un segundo rescate y aplicará nuevos recortes de gastos sociales para compensar las medidas de austeridad prohibidas por el Tribunal Constitucional, lo que renovó las protestas y pedidos de renuncia.

Passos Coelho se dirigió al país en cadena nacional tras recibir el sábado la confianza del presidente, Aníbal Cavaco Silva, para concluir el período para el que fue electo. En el mensaje, el líder conservador, que cuenta con mayoría parlamentaria absoluta, rechazó la posibilidad de subir los impuestos y anunció que habrá reducciones presupuestarias en Sanidad, Educación, Seguridad Social y empresas públicas.
Integrante del conservador Partido Social Demócrata (PSD), el primer ministro también responsabilizó al Tribunal Constitucional, que el viernes invalidó la suspensión de pagos extras de jubilados y pensionistas y otros recortes sociales, de poner en riesgo la recuperación financiera del país y las negociaciones para alargar los plazos de devolución del rescate que pidió en 2011.

La decisión del máximo tribunal, que fue tomada en el marco de una inédita ola de protestas desde la recuperación de la democracia, hace cuatro décadas, implica que Portugal no recibirá el desembolso (de unos 2.000 millones de euros) correspondiente al séptimo tramo de su rescate, porque la evaluación realizada el mes pasado ya no "está terminada" y habrá que "hablar" con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su discurso de casi media hora, insistió en que el país no puede quedarse "de brazos cruzados" o en espera de que Europa le solucione los problemas. El fallo del Constitucional crea un agujero presupuestario superior a los mil millones de euros, y Passos Coelho señaló la contrariedad que eso supone para cumplir las metas de déficit. Habrá quienes vuelvan a la "demagogia" y acusen al Gobierno de desmontar el Estado social, pero el país "no es capaz de afrontar parte de sus gastos", advirtió.

Nada más concluir el discurso, portavoces del Partido Socialista (PS, centroizquierda), del Comunista (PCP) y del marxista Bloque de Izquierda (BI) coincidieron en criticar al Ejecutivo. Desde el principal grupo de la oposición, el PS, su secretario nacional, Joao Ribeiro, lamentó que el Gobierno continúe empeñado "en ir más allá del programa" de ajustes acordado con la UE y el FMI. En la misma línea se expresó el socialista José Sócrates, que pidió el rescate hace ahora dos años y perdió las elecciones anticipadas convocadas poco después.

Desde el PCP, el miembro del Comité Central del partido, Jorge Cordeiro, tachó de "cínico" a Passos Coelho por atribuir la responsabilidad del rumbo del país a los fallos del Constitucional. "Quieren liquidar servicios públicos y derechos para continuar sirviendo a los intereses del capital", recalcó. En tanto, la coordinadora del BI, Catarina Martins, defendió la decisión del Constitucional: "El fallo del tribunal ha generado la oportunidad de exigir mejores condiciones para el país, que es lo que debería hacer el primer ministro en vez de chantajear a las instituciones", aseveró. Martins también recordó que el Gobierno ya preparaba desde hace meses una reforma del Estado para ahorrar 4.000 millones de euros.

El primer ministro reiteró que el país sigue comprometido en cumplir con las obligaciones acordadas con la UE y el FMI a cambio de su rescate de 78.000 millones de euros. "No será fácil, en dos años este Gobierno ya ha reducido el gasto primario del Estado en más de 13.000 millones de euros", reconoció Passos Coehlo en su mensaje. En cambio, descartó subir los impuestos tras el aumento de la presión fiscal sobre los salarios, en una media del 30%, puesta en vigor este año precisamente para compensar otro fallo del Constitucional, que en 2012 anuló varios recortes.

Desde hace meses, las calles de Lisboa y otras ciudades son escenario de protestas masivas, que recrean en parte el espíritu de la Revolución de los claveles, que alumbró la democracia en 1973.

Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero