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San Lorenzo era una buena medida, pero también un riesgo enorme si el resultado no era positivo.
A los 10 minutos "Teo" tuvo la primera de la tarde bajando una pelota en el área con el pecho, pero sin posibilidades de definir.
Y a los 20 minutos un golazo tras casi una docena de toques.
-¡Gooolll, gooolll. Cómo me gustan estos goles riverplatenses, llenos de jerarquía!
Sobre los 30 minutos, un jugadón de "Teo" terminó con la pelota estrellada en el palo.
-¡Nooo!¡Si es gol cerramos la cancha hasta después de Semana Santa!
Otra más a los 37 minutos con una tapada de Torrico cuando definía Lanzini.
-¡No perdonemos más River que después lloramos una semana entera!
A los 38 minutos, Pitana cortó un tiro libre rápido de San Lorenzo.
-¡Ahora sí te digo: bien cortada Pitana! ¡Cobra "empalada" burros! ¡No se puede empalar la pelota en un tiro libre! ¿No se acuerdan en los 70 que "Jota" "Jota" se la levantaba así a Alonso en los tiros libres, y el Beto sacudía al arco? Después la prohibieron porque la pelota tiene que girar toda su circunferencia para estar en juego papá.
Un remate de "Teo" se fue apenas arriba del travesaño. Y a los 18 minutos el colombiano se demoró en un mano a mano con Torrico.
-¡Definí nene, definí! ¡Cuesta un aguinaldo llegar en este fútbol hermano!
Entró Romagnoli y los cuervos nos empezaron a encerrar contra el área. Una salvada a los 19 minutos y un milagro a un metro del arco sobre los 34 minutos nos pusieron los que te jedi en la garganta.
¡Si no ganamos hoy después de esta lección de fútbol asociado me corto las venas con un longplay de Antonio Tormo!
Un minuto después "Teo" mandó arriba un cabezazo que era más fácil meter que errar.
-¡Lo que jugaron Ledesma y Rojas, querido! No daba un mango por esa dupla antes de empezar. ¿Y Maidana? ¿Y Carbonero? ¿Y "Teo" y el Cavegol?
Dos minutos antes River tuvo otra, pero Torrico desvió el remate a quemarropa de "Manu" Lanzini.
-¡Terminalo Pitana, te lo pido por favor querido! ¡¿Cinco minutos de descuento?! ¡Pero si no se cortó la luz! No pude ni ir al baño con este ritmo del segundo tiempo.
En el tiempo cumplido, Barovero detuvo junto al palo un cabezazo envenenado.
-¡Me quiero morir! ¡Tengamos la pelotita en la esquina!
¡Ganamos, ganamoooosss! ¡Les hicimos precio a los cuervos! ¡Panchito, a llorar al Vaticano, je, je!


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