10 de febrero 2009 - 00:00

Premian a Moyano para que firme el pacto social

El primer ganador del viaje de Cristina de Kirchner a España no fue ni el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ni el argentino, ni alguna empresa local o europea por conseguir algún contrato económico importante. El primero que consiguió una garantía sobre una ventaja concreta fue el titular de la CGT, Hugo Moyano. El ministro de Planificación, Julio De Vido, le prometió ayer al camionero, en el lobby principal del hotel Intercontinental, que el Gobierno no avalará el plebiscito que los delegados del subterráneo están organizando en algunas estaciones y que apunta a su separación de la conducción nacional de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Amparados por el fallo de noviembre del año pasado de la Corte Suprema, que avalaría la democracia sindical, este grupo llamó a los trabajadores de los subterráneos para que voten si quieren independizarse o mantenerse como un subgremio de la UTA. Esto provocó la ira de algunas patotas sindicales que el jueves pasado embistieron en la estación Congreso de Tucumán, manifestándose contra el plebiscito. Esto derivó en un paro y luego en la continuidad de la elección, que según los datos preliminares, avalaría la independencia de los empleados del subte.
Había cierta preocupación en Moyano sobre la posición final que adoptaría el Gobierno sobre este plebiscito y si se avalaría el resultado final que afectaría directamente al corazón de la UTA, un gremio cercano a la conducción del camionero en la CGT. Pero, además, de quedar firme la votación, crearía el antecedente para que otros sectores como la alimentación, los distribuidores de diarios, los plásticos, autopartistas, bancarios públicos y terminales automotrices pudieran ensayar rebeldías similares, inaceptables para la ortodoxia sindical peronista y oficialista. El camionero fue entonces a Madrid a tener precisiones oficiales sobre el tema, y De Vido se las dio: de ninguna manera el Gobierno avalará estas elecciones, y, eventualmente, será la Justicia (con sus tiempos prolongados y posteriores a las elecciones de octubre), la que debería resolver entonces la cuestión.
Así, con tranquilidad, Moyano continuó ayer con su rol de aval del llamado al pacto social con que Cristina de Kirchner quiere relanzar su Gobierno. El camionero participó, junto con sus compañeros sindicalistas -el taxista Omar Viviani y el metalúrgico Antonio Caló-, de la visita que hicieron al Consejo Económico y Social de España. Por el lado empresario, estuvieron presentes el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain; su vicepresidente, José Ignacio de Mendiguren, y Guillermo Moretti.
La delegación española estuvo integrada por el presidente del CES, Marcos Peña; el vicepresidente, Julián Ariza, y otros funcionarios. La idea era que los dueños de casa expliquen a los argentinos la experiencia de España para que funcione este organismo no
gubernamental y cuyas decisiones son no vinculantes, pero respetadas por el jefe de Gobierno español de turno.
También participó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que definió el encuentro como una ocasión «importante para que la gente de la UIA y de la CGT estén aquí, junto con el Gobierno, para ver cómo se está trabajando y actuando frente a la crisis en España, desde una institución que es el CES». «Especialmente nos interesa el tema del empleo, que aquí en España ha sido acuciante; ya ha aumentado en forma importante el desempleo y entonces queremos ver cómo se está trabajando desde el diálogo entre actores sociales en este marco de crisis», explicó el ministro.
Tomada recordó la historia del CES, que tras su creación a través de la Constitución de 1978, recién se puso en marcha en 1991, lo cual, apuntó el titular de la cartera laboral, «demuestra que el proceso de maduración de los procesos institucionales requiere tiempo». Dijo que el Gobierno argentino «ve con buenos ojos» la constitución en el país de una entidad similar, ya que «es algo que piden desde hace tiempo los actores sociales» y «nos interesa, pero requiere su tiempo de maduración».
Carlos Burgueño

Dejá tu comentario