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Preocupan grietas entre rebeldes
Hasta ahora, se han producido incidentes aislados, como por ejemplo algunas escaramuzas internas en la frontera con Túnez.
Pero lo cierto es que para los opositores el enemigo más insidioso ya no es tanto Gadafi ni sus fuerzas leales en Bani Walid, Sirte y Sebha, sino el hecho de que el Consejo Nacional de Transición se divida en facciones para una lucha feroz por el poder.
En los últimos días estuvo en la mira uno de los jefes del Consejo Nacional de Transición (CNT) instituido por la oposición, Mahmud Yibril.
De hecho, el jeque Ali Sallabi, uno de los líderes islámicos libios, acusó al «número dos» del CNT de «intentar dar a los suyos los medios necesarios para sentar las bases de un Estado totalitario». Sus palabras reactivaron las tensiones entre la parte laica y la religiosa de la oposición.
En tanto, hace unos días, durante su primera conferencia de prensa en Trípoli, Yibril había invitado a las fuerzas opositoras a Gadafi a «estar unidos y evitar divisiones en juegos políticos».
Esas declaraciones se produjeron poco después de que un jefe militar de Bengasi, Ismail al Salabi, había invitado al Gobierno provisional a que dimitiera en tanto y en cuanto estaba compuesto por «exponentes del viejo régimen».
A esas diferencias se agregan las tribales, pues, según varias fuentes, el retraso en el ataque a Bani Walid se debe a la voluntad de evitar incidentes con la poderosa tribu de los Warfalla, mayoritaria en el país y que tiene su base en esa ciudad.
Además, también ya aparecieron otros tipos de disputas, como por ejemplo la de muchos habitantes de Misrata, que acusaron al Gobierno de favorecer a otras ciudades en la distribución de ayudas.
Agencia ANSA


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