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Preocupante encuesta sobre antisemitismo
Este trabajo, en el que se interrogó a 1.500 argentinos de todo el país, y a quienes se les pidió que revelaran sus más íntimas convicciones respecto de sus compatriotas hebreos, será presentado hoy en Nueva York en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas por la DAIA y la Anti-Defamation League (ADL), una de las entidades de derechos humanos más prestigiosas de Estados Unidos.
El estudio de marras es una encuesta realizada por el Instituto Gino Germani de la UBA, encargado por la DAIA, sobre 1.500 casos en todo el país. Las respuestas confirman los peores temores sobre la permanencia en el imaginario colectivo de estereotipos no sólo incomprobables sino pergeñados por el antisemitismo clásico nacido hace casi 2.000 años.
Así, el 52% de los entrevistados dijo creer que los judíos argentinos tienen mayor lealtad hacia Israel que hacia su propio país, lo que confirma la visión del judío apátrida que sostienen los antisemitas clásicos desde el alemán Wilhelm Marr a mediados del siglo XIX a la fecha. Esto, obviamente, pese a la fuerte impronta de la cultura judía en las artes, las ciencias, la educación y la política argentinas.
Otra de las preguntas que planteó el estudio fue cuál es el principal interés de los judíos; nada menos que el 82% respondió con otro estereotipo antisemita: «su interés principal es hacer negocios y ganar dinero». De nuevo, los aportes mencionados no parecen haber hecho mella en la idea instalada ya por William Shakespeare en su obra «El Mercader de Venecia», donde el prestamista judío Shylock deja de lado cualquier otro interés (la felicidad de su hija, la vida de su posible yerno cristiano) en aras del cobro de una deuda.
En consonancia con esta afirmación, el 68% de los encuestados aseguró creer que «los judíos tienen mucho poder en el mundo de los negocios», sin atender al hecho de que tanto en el «top ten» de los hombres más ricos del mundo que elabora la revista Forbes como en el mismo ranking de empresarios nacionales no figura ningún judío.
También se les preguntó a los 1.500 entrevistados cuál es el rol de los judíos en el mundo de las finanzas; el 65% contestó que tienen «mucho poder» en esos mercados. Otro de los datos preocupantes que surge de este trabajo es que el 49% de los entrevistados considera que «los judíos hablan demasiado de lo que les sucedió en el Holocausto».
El estudio será presentado hoy por la DAIA en la sede de la ADL (Liga Anti-Difamación) en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ADL es un desprendimiento de la histórica Bnei Brit y desde 1913 se aboca a combatir el antisemitismo y cualquier otra forma de discriminación por raza, credo o religión. La preside Abraham Foxman, un duro defensor de los derechos humanos.
El trabajo será hecho público pocas horas después de que la presidente Cristina de Kirchner diga su discurso ante los jefes de estado de todo el mundo, y en que reafirmará la voluntad del Gobierno argentino de esclarecer el atentado contra la sede de la AMIA. Allí también -se espera- reiterará el pedido de que Irán entregue a sus ciudadanos acusados por la Justicia argentina de haber preparado y financido el peor ataque terrorista en territorio argentino de la historia.
Los presidentes de ambas entidades centrales de la comunidad judía, Aldo Donzis (DAIA) y Angel Barman (AMIA) viajaron a Nueva York para acompañar ese discurso, pese a las críticas que les llovieron de diversos sectores comunitarios justamente por los casi nulos avances que se registran en la causa AMIA a ocho años de admimistración Kirchner, y ante la decuplicación del comercio bilateral con Irán en ese mismo lapso. Ahora se sabe que Donzis, además, llevaba bajo el brazo este estudio de la UBA para exhibir en esa ciudad; en Buenos Aires la presentación oficial se realizará recién el 4 de octubre próximo en la Manzana de las Luces.
La buena noticia, al menos por ahora, es que ese fuerte, arraigado sentimiento antijudío no se traslada a acciones concretas gravísimas contra los argentinos de fe y origen hebreo. Las manifestaciones antijudías en el país suelen tomar la forma de ataques a los cementerios y pintadas filonazis de derecha e izquierda, pero suelen agravarse y reunir a módicas multitudes cada vez que recrudece el conflicto de Medio Oriente.


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