Primer ataque vendedor

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Se cortó en la tercera rueda esa buena trama positiva, que nuestro mercado había hilvanado en sus dos primeras fechas. Se podría culpar a la influencia exterior, viendo que en otros índices resultó un día de descensos. No demasiado notorios, tampoco con una carga negativa muy ostensible. El Dow Jones quedó con un 0,66% hacia abajo, mientras en San Pablo era de poco más del 0,5% su baja. Y, además, Buenos Aires se había cortado solo, en las dos ruedas previas, sin importarle en demasía el camino de los demás. Más bien, se puede considerar como un giro natural lo sucedido. Y suele pasar que, cuando hay un inicio de movimiento, la primera línea operativa descree de él y continúa en la tarea de salir a «descremar», con tomas de utilidades, algunos avances producidos. Esto se percibió ayer, con un Merval que terminó perdiendo más que los colegas y hasta el 1,3% en su versión más difundida. Con mínimo en 2.446 puntos, un máximo muy significativo y que rozó ya otra frontera al ubicarse en los 2.498 puntos. Finalmente, el descenso pronunciado, que lo dejó en 2.453 unidades.

Diferencias parejas, con 35 papeles hacia arriba, por 33 en baja, dentro de un desarrollo muy sostenido y con buena liquidez. El rasgo más saliente resultó el volumen, que se comportó del modo correcto. Y ante el retroceso en precios achicó cantidad de operaciones, para retroceder a los $ 58 millones efectivos. Una muestra que puso a prueba la consistencia del movimiento que amaneció con abril. Y que ahora afrontará dos ruedas finales en la semana, para ver si persisten los ataques vendedores. Puede que esto otorgue más señales de utilidad para medir solidez de los pisos. La Bolsa, a prueba.

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