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PRO busca a Carrió para acuerdo porteño
Mucho menos, a la oposición. La búsqueda de esos 40 votos de las 60 butacas legislativas moviliza al macrismo, sólo porque quiere revalidar cinco de las normas anuladas por el jefe de Gobierno, especialmente, las relativas a organizaciones de defensa de los derechos humanos, como un subsidio a la APDH de 72 mil pesos.
En la Ciudad de Buenos Aires, a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, el veto parcial impide la entrada en vigencia del resto de la ley. Los diputados pueden, si juntan 40 votos, insistir, y la norma queda sancionada (por caso, ocurrió con la ley que impuso el feriado de Carnaval para los empleados municipales durante la gestión de Aníbal Ibarra), o bien la ley puede votarse nuevamente modificada con las observaciones del Ejecutivo.
Como sea, el macrismo requiere de aliados y confía en que los diputados del Acuerdo Cívico terminarán compartiendo iniciativas más que lo esperado, fundamentalmente porque creen que los seguidores de Elisa Carrió buscarán diferenciarse del nuevo bloque opositor que responde a Pino Solanas y que está también en la búsqueda de acuerdos con el ibarrismo.
Esfuerzo
Sin embargo, no le alcanzaría al PRO solamente con esos legisladores, por eso anota al magro bloque del peronismo que con cuatro diputados conduce Diego Kravetz y algún monobloque fiel. Todo un esfuerzo.
Así, el macrismo espera debutar con esos aliados circunstanciales que considera tendrá durante 2010, es decir, antes de que la próxima temporada de campaña comience a depararle más enemigos en el distrito. La idea es conciliar la revotación de al menos algunas normas, como la que impulsaba la creación del Comité para la Prevención de la Tortura en la Ciudad, la que creaba el Registro de ex Presos Políticos y también la de regulación de la publicidad oficial, que fue sancionada con los votos propios del macrismo. Para eso, también el oficialismo porteño ya trabaja en el reparto de comisiones, que logró sellarse en diciembre pasado y que lo obliga a aceptar la creación de nuevos grupos de trabajo para conformar a todos los bloques. Pero el clima, cuando se retomen las sesiones el próximo 1 de marzo, no será el mejor. Los opositores -y también circunstanciales aliados del bloque PRO que conduce Cristian Ritondo- no sólo están disgustados por los vetos a las leyes de su creación, sino porque el paquete fue en su momento un pacto para que el oficialismo se abriera camino en la sanción de normas claves para el Ejecutivo, como el Presupuesto 2010.
Creen que «no se cumplió» con lo previsto y que «será difícil volver al un consenso». Para alivio PRO, buena parte de los legisladores con los cuales conformó las mayorías en 2009 ya no está en la banca, porque terminó su mandato en diciembre pasado, y así evitaría mayores reproches.


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