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Prócer del blues Bruce atrajo poco público
Considerado uno de los grandes maestros del bajo eléctrico ligado al blues rockero, Jack Bruce evocó los tiempos de Cream entre otros momentos de su pasado y conformó parcialmente al escaso público que fue al Gran Rex.
Jack Bruce es un prócer. A los 69 años tiene una vitalidad y una alegría de tocar que se expresa en toda su plenitud sobre el escenario; y viéndolo hoy, nadie podría imaginar que hace una década atravesó, no sin dificultades, un cáncer y un transplante de hígado. Con mucho camino recorrido -por caso, fue miembro fundador de Cream y parte de la Mahavishnu Orchestra, entre otras muchas cosas-, es considerado como uno de los grandes maestros del bajo eléctrico y referente de generaciones posteriores y colegas. Y con ese extenso currículum que lo liga al blues rockero (¿blues blanco?), como músico de otros o como solista, eligió debutar en la Argentina con un conjunto numeroso, entre banda pop y big band, llamado «Big Blues Band».
Frente a un Gran Rex que estuvo muy lejos de llenarse, la relación con distintos momentos de su pasado fue muy fuerte. Y a diferencia de lo que suele suceder con sus ex compañeros Eric Clapton y Ginger Baker, el recuerdo para el mítico trío Cream fue evidente. Al punto de que seis de los doce títulos que integraron el cuerpo central de su concierto fueron de aquel repertorio: «Politician», «Spoofull» (el legendario blues de Willie Dixon que antes grabara Howlin Wolf), «Were Going Wrong», «Deserted Cities of the Heart», «White Room» y «Sunshine of your Love». Hubo además, otras evocaciones, en composiciones de otras leyendas como Buddy Guy (en el comienzo, con «First Time I Met the Blues»), Albert King («Born Ander a Bad Sign») o el ya mencionado Dixon («Mellow Down Easy», en el momento de los bises).
Pero no puede decirse que fue un recital de blues al modo de los años 60. Y en buena medida, esa modernización tiene que ver con la presencia de un guitarrista como Tony Remy que es bien diferente, por ejemplo, a Clapton y que se mueve con igual soltura en el jazz y el rock clásico. Por lo demás, Bruce sigue haciendo lo mejor de sí con el bajo. Su voz luce cascada y conserva el swing, Para «descansar» -según dijo-, se sentó a ratos al piano. Y lo que se escuchó fue una mezcla de blues, jazz, en el sonido de big band; en algunos solos, y funky -un estilo que sobrevuela todo- que pareció dejar parcialmente conforme al público.


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