21 de abril 2009 - 00:00

Prohíben la soja transgénica en los campos del Ejército

La pelea entre el Gobierno y el campo llegó ayer a una instancia insólita: el Ministerio de Defensa prohibió el cultivo de soja transgénica en los predios agrícolas de las Fuerzas Armadas, argumentando que éstos «no son neutros para el medio ambiente y la salud de las personas».
La medida fue dispuesta por la ministra de Defensa, Nilda Garré, a través de la Resolución MD 367 y afecta a campos «ubicados en zonas urbanas y suburbanas, así como en adyacencias de barrios e instalaciones residenciales militares». Ahora serán revisados los contratos agrícolas para adecuarlos a la nueva disposición, lo que implicará la aprobación de «un dictamen o informe del INTA o de un profesional matriculado en la materia», indicó ayer el Ministerio de Defensa.
Se trata de una decisión que da lugar a la polémica, ya que actualmente la soja transgénica o RR es avalada por el Estado, a través del SENASA y la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia), entidad constituida por actores públicos y privados. Actualmente, el 97% de la soja que se cultiva en el país es transgénica.
Según lo informado ayer por la cartera de Garré, lo que se busca es evitar «la implantación de soja transgénica, dependiente de un paquete asociado a herbicidas, cuyos efectos no son neutros para el medio ambiente y la salud de las personas». Las Fuerzas Armadas poseerían alrededor de 8.000 mil hectáreas de cultivos.
En la Asociación de Cámaras de Tecnología Argentina (ACTA) se mostraron sorprendidos ante la consulta de Ámbito Financiero. «Es una decisión incomprensible», indicó Guillermo Cal, director ejecutivo de ACTA, que opinó que «la discusión sobre la conveniencia o no de utilizar biotecnología está terminada en el mundo. Lo que puede cuestionarse en situaciones puntuales es algún evento genéticamente modificado en particular. En el caso de la soja RR, no hay país en el mundo que la prohíba», señaló.
«No sé si (Garré) habrá consultado con la Secretaría de Agricultura», dudó Cal, que se mostró preocupado ante un eventual avance del Gobierno contra los cultivos transgénicos. «Poner en tela de juicio el uso de la biotecnología y de la soja RR es cuestionar el corazón económico del país», calculó el directivo de ACTA.
En rigor, la discusión en torno a los cultivos transgénicos y los agroquímicos asociados mantiene cierta vigencia a nivel mun-dial, particularmente en la Unión Europea, el bloque más resistente a la biotecnología. Por caso, la semana pasada el Gobierno alemán suspendió el maíz transgénico MON810, producido por la multinacional Monsanto. Francia, Grecia, Austria, Hungría y Luxemburgo ya habían activado esta medida.
Por su parte, desde ACTA reiteraron su malestar por la difusión que tuvo días atrás un supuesto informe del Conicet que daba cuenta de la toxicidad del glifosato, herbicida que se utiliza en cultivos de soja RR. «El Conicet desconoce ese trabajo, y su supuesto autor dice que está en preparación», señaló Cal.

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