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Proyecciones complicadas

Se generaliza la cosecha de grano fino, que comenzó por la cebada. Los rindes son dispares entre localidades, con rangos entre 20 y 40 qq/ha en función de las precipitaciones recibidas en septiembre, octubre y primeros días de noviembre. Los precios de la cebada en puerto son bajos, pero existe como alternativa comercial su uso para el engorde de hacienda bovina como sustituto del maíz. La cosecha de trigo aún no comienza.
En cuanto a los granos gruesos las lluvias acompañan la siembra de soja y la evolución de los cultivos y pasturas. Se están sembrando lotes de soja de 2ª sobre cebada, y lotes de maíz tardío. La superficie de maíz se mantiene respecto al año pasado en tambos, y disminuiría en planteos agrícolas, ya que requiere más inversión que otros cultivos, en un contexto de restricciones financieras.
En las proyecciones a cosecha del cuadro adjunto, para siembras por administración en campo propio, la secuencia trigo/soja 2ª muestra proyecciones más bajas que soja de 1ª cuando se combinan los rindes bajos del rango, y superiores a la soja de 1ª en los rindes altos del rango.
Los precios del trigo están en baja desde que se inició la cosecha, ya que los elevados precios se debieron a problemas coyunturales de escasez. En la medida en que no se modifiquen las políticas de intervención, es previsible que los precios sigan en baja con el avance de la cosecha y retornen los diferenciales entre el FAS teórico y el FAS de mercado. Los rindes de indiferencia para cubrir costos totales en campo propio son de 28 qq/ha en trigo, 17 qq/ha en soja 2ª, 77 qq/ha en maíz, 19 qq/ha en girasol y 25 qq/ha en soja de 1ª.
En campo arrendado, las proyecciones para los precios y costos expuestos muestran quebranto para maíz y girasol, y sólo se sale del quebranto con rindes que superen 34 qq/ha en trigo, 21 qq/ha en soja de 2ª, 94 qq/ha en maíz, 25 qq/ha en girasol y 32 qq/ha en soja de 1ª.
Los mercados internacionales están pendientes de la evolución del clima en Sudamérica, y con clima normal es previsible que los precios a cosecha estén unos escalones por debajo de los que muestran hoy los mercados.
Con precios más bajos, los números no cierran ya que en el mercado local los precios están recortados por las retenciones que no tienen razón de ser. El esquema actual actúa como una camisa de fuerza en el sistema productivo dado que sin rentabilidad cae la inversión y se resiente la producción. Asimismo la liberación de exportaciones para el trigo y el maíz, al menos para la cosecha 2014/15, debería anunciarse sin demoras, para que el productor tome decisiones con anticipación y con un horizonte despejado, si se apunta a que crezca la producción y el volumen exportado.


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