Periodista: ¿Qué diferencias notó al pasar de ser intendente a secretario de Deporte?
Carlos Espínola: Si bien ambos cargos forman parte del Estado se dan distintas políticas. En la secretaría nos dedicamos a la planificación del deporte y quizás no te enfrentás tanto con los problemas diarios que implica gobernar un municipio. Aporto mi mirada desde el lugar del deportista, sabiendo qué cosas podemos resolver a mediano y a largo plazo, en función de las prioridades.
P.: ¿Cuáles fueron los principales cambios que se dieron desde la Secretaría de Deporte en estos últimos años?
C.E.: La mayor intervención del Estado para acortar los tiempos que el deportista necesita para competir. El atleta de alto rendimiento tiene procesos cortos: viaja, compite y se termina. En ese lapso hay procesos administrativos entre la solicitud de las federaciones, que deben hacerla en tiempo y forma; el Estado, que tiene la obligación de apoyar, y el deportista, quien queda en el medio. En ese sentido, políticas como la del Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento) permitieron agilizar los mecanismos tanto en el otorgamiento de viáticos para viajes como en las becas. También tenemos herramientas para promover el deporte social, como los Juegos Evita, que amplían la posibilidad de que los chicos hagan deporte, articulando lo social con lo que en el mediano y largo plazo será el alto rendimiento. En la última edición hubo una participación de un millón de chicos, cuando en 2004 participaban 300 mil.
P.: ¿Qué importancia le da a las federaciones como nexo con el deportista?
C.E.: Tenemos diferentes casos de federaciones. Por un lado, hay algunas pequeñas, con mucha voluntad, pero con poca estructura. Por otro, las grandes, que en su mayoría funcionan bien y cuentan con la posibilidad de desarrollar las políticas que planteamos desde el Estado. Lógicamente también hay federaciones que quizás no terminan de ensamblarse en lo que demanda el deporte. Quizás ése sea el desafío que tenemos: ¿cómo avanzamos en implementar sistemas para que puedan mejorar y ser más profesionales? Hoy no pueden decir que se trata de una cuestión de recursos económicos porque están. Por eso hay que incentivarlas para que sean más eficientes, capten deportistas, aumenten su volumen de federados y haya posibilidades de competencia en el más alto nivel.
P.: En los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 se consiguieron 21 medallas de oro, 19 de plata y 35 de bronce, cosecha que dejó a la Argentina en el 7° puesto. ¿Cuáles son las perspectivas para Toronto 2015?
C.E.: El hockey femenino y el masculino, el rugby (a través del Seven, que será también olímpico), el yachting, el judo, el taekwondo, el remo son deportes con posibilidades, aunque no estará la pelota paleta, que nos dio muchas medallas. De todos modos, no hago mi análisis desde el exitismo. Si bien queremos ganar la mayor cantidad porque es un orgullo como argentino, un premio al deportista y un incentivo para que se involucren las nuevas generaciones, en lo que más hago hincapié es en lograr un sistema propio que funcione como semillero de talentos.
P.: ¿Se focaliza más en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, pensando en 2020?
C.E.: Serán muy importantes en cuanto a ampliar la base en un programa que se está haciendo para la captación de talentos, incluso a través de los Juegos Evita, donde hay procesos de formación y cada año vamos incorporando nuevas disciplinas. El problema para el corto plazo es que aún falta una generación más de deportistas para tener una continuidad, ya que aún queda una camada de atletas de alto rendimiento que tuvieron poco apoyo y muchas veces pusieron plata de su propio bolsillo. Por eso nuestro objetivo es que en 2020 podamos tener un equipo argentino con mayores posibilidades de ganar más medallas.
P.: En cuanto a infraestructura, ¿qué proyecciones tiene?
C.E.: Cada año vamos invirtiendo en más y mejor infraestructura. Tenemos proyectos en Concordia, en Mendoza, en Chaco, en La Rioja, en Tucumán. Cuando estén terminados, veremos cómo usarlos de manera eficiente, por regiones. El Cenard nos está quedando chico y hay que empezar a hacer otros centros exclusivos de alto rendimiento, por ejemplo para el básquet.
| Entrevista de Héctor Torres |


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