9 de diciembre 2014 - 10:24

"Pudimos acortar plazos"

“Camau” Espínola, en su oficina en el Cenard, con un cuadro netamente peronista: Perón, Evita, Cristina y Néstor Kirchner pisando una pelota. A diez meses de su asunción, el secretario de Deporte  habló sobre los desafíos que hay por delante, con los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y los Juegos Olímpicos de Río 2016 como los más inmediatos.
“Camau” Espínola, en su oficina en el Cenard, con un cuadro netamente peronista: Perón, Evita, Cristina y Néstor Kirchner pisando una pelota. A diez meses de su asunción, el secretario de Deporte habló sobre los desafíos que hay por delante, con los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y los Juegos Olímpicos de Río 2016 como los más inmediatos.
Asumió en febrero de este año en la Secretaría de Deporte para reemplazar al exfutbolista Claudio Morresi, quien se desempeñó en el cargo durante diez años. Pertenece a la camada de deportistas que se identificó con la política nacional de los últimos diez años. A tal punto que, luego de conquistar la medalla de bronce en yachting en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, fue intendente de Corrientes entre 2009 y 2013 e incluso el año pasado cosechó un importante porcentaje de votos en las elecciones para gobernador de esa provincia, pese a la derrota ante el radical Ricardo Colombi. Con diez meses de gestión como secretario de Deporte de la Nación, Carlos Espínola, de 43 años, recibió a Ámbito Financiero en su oficina ubicada en el tercer piso del Cenard. Cuadros con podios olímpicos de variadas disciplinas y un gran retrato que incluye a Perón, a Evita, a Cristina y a Néstor Kirchner jugando con una pelota de fútbol retratan quizás las dos pasiones del máximo medallista argentino en la historia de los Juegos Olímpicos (plata en Atlanta 1996 y Sídney 2000 y bronce en Atenas 2004 y Pekín 2008). El rol del Estado en el deporte, la situación de las federaciones, la construcción de más infraestructura, los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, los Juegos Olímpicos de Río 2016 y los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 fueron algunos de los tópicos en los que navegó durante la charla.
Periodista: ¿Qué diferencias notó al pasar de ser intendente a secretario de Deporte?
Carlos Espínola:
Si bien ambos cargos forman parte del Estado se dan distintas políticas. En la secretaría nos dedicamos a la planificación del deporte y quizás no te enfrentás tanto con los problemas diarios que implica gobernar un municipio. Aporto mi mirada desde el lugar del deportista, sabiendo qué cosas podemos resolver a mediano y a largo plazo, en función de las prioridades.
P.: ¿Cuáles fueron los principales cambios que se dieron desde la Secretaría de Deporte en estos últimos años?
C.E.:
La mayor intervención del Estado para acortar los tiempos que el deportista necesita para competir. El atleta de alto rendimiento tiene procesos cortos: viaja, compite y se termina. En ese lapso hay procesos administrativos entre la solicitud de las federaciones, que deben hacerla en tiempo y forma; el Estado, que tiene la obligación de apoyar, y el deportista, quien queda en el medio. En ese sentido, políticas como la del Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento) permitieron agilizar los mecanismos tanto en el otorgamiento de viáticos para viajes como en las becas. También tenemos herramientas para promover el deporte social, como los Juegos Evita, que amplían la posibilidad de que los chicos hagan deporte, articulando lo social con lo que en el mediano y largo plazo será el alto rendimiento. En la última edición hubo una participación de un millón de chicos, cuando en 2004 participaban 300 mil.
P.: ¿Qué importancia le da a las federaciones como nexo con el deportista?
C.E.:
Tenemos diferentes casos de federaciones. Por un lado, hay algunas pequeñas, con mucha voluntad, pero con poca estructura. Por otro, las grandes, que en su mayoría funcionan bien y cuentan con la posibilidad de desarrollar las políticas que planteamos desde el Estado. Lógicamente también hay federaciones que quizás no terminan de ensamblarse en lo que demanda el deporte. Quizás ése sea el desafío que tenemos: ¿cómo avanzamos en implementar sistemas para que puedan mejorar y ser más profesionales? Hoy no pueden decir que se trata de una cuestión de recursos económicos porque están. Por eso hay que incentivarlas para que sean más eficientes, capten deportistas, aumenten su volumen de federados y haya posibilidades de competencia en el más alto nivel.
P.: En los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 se consiguieron 21 medallas de oro, 19 de plata y 35 de bronce, cosecha que dejó a la Argentina en el 7° puesto. ¿Cuáles son las perspectivas para Toronto 2015?
C.E.:
El hockey femenino y el masculino, el rugby (a través del Seven, que será también olímpico), el yachting, el judo, el taekwondo, el remo son deportes con posibilidades, aunque no estará la pelota paleta, que nos dio muchas medallas. De todos modos, no hago mi análisis desde el exitismo. Si bien queremos ganar la mayor cantidad porque es un orgullo como argentino, un premio al deportista y un incentivo para que se involucren las nuevas generaciones, en lo que más hago hincapié es en lograr un sistema propio que funcione como semillero de talentos.
P.: ¿Se focaliza más en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, pensando en 2020?
C.E.:
Serán muy importantes en cuanto a ampliar la base en un programa que se está haciendo para la captación de talentos, incluso a través de los Juegos Evita, donde hay procesos de formación y cada año vamos incorporando nuevas disciplinas. El problema para el corto plazo es que aún falta una generación más de deportistas para tener una continuidad, ya que aún queda una camada de atletas de alto rendimiento que tuvieron poco apoyo y muchas veces pusieron plata de su propio bolsillo. Por eso nuestro objetivo es que en 2020 podamos tener un equipo argentino con mayores posibilidades de ganar más medallas.
P.: En cuanto a infraestructura, ¿qué proyecciones tiene?
C.E.:
Cada año vamos invirtiendo en más y mejor infraestructura. Tenemos proyectos en Concordia, en Mendoza, en Chaco, en La Rioja, en Tucumán. Cuando estén terminados, veremos cómo usarlos de manera eficiente, por regiones. El Cenard nos está quedando chico y hay que empezar a hacer otros centros exclusivos de alto rendimiento, por ejemplo para el básquet.
Entrevista de Héctor Torres

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