17 de marzo 2014 - 00:00

Putin asume para su país un costo demasiado pesado

El respaldo del Kremlin a la anexión de Crimea a su territorio sólo cuenta con beneficios internos. Hacia el afuera, Rusia deberá afrontar la hostilidad internacional.
El respaldo del Kremlin a la anexión de Crimea a su territorio sólo cuenta con beneficios internos. Hacia el afuera, Rusia deberá afrontar la hostilidad internacional.
Moscú - ¿Qué gana y qué pierde Vladimir Putin con una anexión de Crimea a Rusia? Contrariamente a lo que se puede pensar, los aspectos negativos parecen ser más numerosos e influyentes que los positivos.



ASPECTOS NEGATIVOS

Aislamiento internacional. Con una sola movida, la ocupación militar de Crimea, el líder del Kremlin se puso en contra toda la comunidad internacional, a excepción de Irán y de Siria. Rusia logró el sábado en la ONU bloquear con su veto la resolución del Consejo de Seguridad sobre Crimea. Sin embargo quedó aislada: China, por ejemplo, consideró que la defensa del principio de soberanía e integridad territorial de Kiev es más importante que su alianza con Moscú, que por otra parte terminó irritando incluso a Turquía. Este país teme, en efecto, las repercursiones del arrebato ruso en Crimea en Kurdistán.

Aislamiento económico. Las sanciones contra Moscú, que probablemente arrancarán hoy mismo, podrían poner bajo fuerte presión a la estancada y frágil economía rusa, que sigue dependiendo de las exportaciones del gas natural, el petróleo y diferentes materias primas. En los últimos días, el rublo se hundió mientras miles de millones de euros se volatilizaron en la Bolsa de Moscú, que podría sufrir una fuga de capitales. El Kremlin, a su vez, amenazó medidas simétricas de represalia, pero no tiene los recursos necesarios como para hacer frente a un largo embargo.

Sigue contando, con todo, con el "arma" de poder cerrar la canilla de su gas a Europa. Pero esto repercutiría a su vez de inmediato en sus cuentas comerciales, teniendo en cuenta, por ejemplo, que si Moscú quisiera reorientar sus exportaciones a China necesitaría mucho tiempo.

Otro riesgo es el de la expulsión de Rusia del G8, precisamente en el año de la presidencia rusa de ese grupo.

Riesgo del proyecto de unión euroasiático. Entre las naciones más inquietas por la movida de Rusia en Crimea figuran las exrepúblicas soviéticas. En muchos de estos países viven minorías rusas, como por ejemplo en Kazajistán (21,9%, 3,7 millones de personas) y Bielorusia (8,2%): ambas naciones serían el núcleo duro de lo que podría llegar a ser una Unión Euroasiática, que no incluiría sin embargo a Ucrania, pieza clave del proyecto.

Adiós a Ucrania. Putin toma Crimea pero de hecho pierde Ucrania, una parte de la historia y cultura de Rusia, además de ser la cuna de su nacimiento. Está claro que la meta de Kiev ahora es la Unión Europea, con mucho más firmeza que en el pasado. El riesgo que debe afrontar ahora Putin es el de tener la sombra de la Alianza Atlántico sobre sus fronteras.

Riesgo de contagios. Con el reconocimiento del referendo en Crimea, Putin creó un precedente peligroso tanto fronteras adentro como a nivel internacional. El secesionismo, que Moscú prohibe por ley y que está bajo control, podría cobrar fuerza por ejemplo en el Cáucaso y en Tatarstán. Pero también otras repúblicas rusófonas -independientes y reconocidas por Moscú- podrían seguir el camino emprendido por Crimea: por ejemplo Transnistria, en Moldovia, y Abjasia y Osetia del Sur, en Georgia.

Injerencia interna. Hasta ahora Rusia había sido firme defensora del principio de no intromisión en asuntos internos de otros países, como ocurrió por ejemplo en Siria. Ahora sería difícil seguir manteniendo ese punto. De hecho, Moscú tiró a la basura el memorando de Budapest firmado en 1994, según el cual tanto Moscú como EE.UU. y el Reuno Unido se comprometían a respetar la soberarnía y la integridad territorial de Ucrania.



ASPECTOS POSITIVOS.

Rusia, como EE.UU. Indudablemente Putin obtuvo una victoria, la de haber logrado que Rusia sea protagonista a nivel mundial, dialogando cara a cara con EE.UU., tal como ocurría en los tiempos de la Unión Soviética.

Crimea regresa a casa. Después de 60 años, la península regresa a Rusia: es una parte de su territorio, su historia y también de su "imaginario colectivo", después de que Nikita Kruschev la "regalara" en 1954 a Ucrania.

Base naval y flota del Mar Negro. Estos últimos fueron uno de los objetivos clave del presidente ruso, que precisamente gracias a la base naval en Crimea y a la flota en el Mar Negro tiene acceso al Mediterráneo y a Medio Oriente.

Popularidad entre los nacionalistas. Putin navega en los sondeos internos en los niveles máximos de popularidad, precisamente gracias a la anexión de Crimea, y logró reconquistar el corazón de los nacionalistas.

Agencia ANSA

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