Tiger Woods sorprendió a todo el mundo al firmar una muy mala tarjeta de 75 golpes (3 sobre el par) y entregar al surcoreano Yang Yong-Eun el título del Campeonato PGA de golf, pero sobre todo arruinó a un corredor de apuestas irlandés que pagó antes del final del torneo. Paddy Power estaba tan seguro de que Woods iba a ganar que comenzó a pagar apuestas el sábado. En total, 5.000 clientes se repartieron 1,4 millón de euros, antes de que Woods cayera en picada, abriéndole el camino del triunfo a Yang Yong-Eun, 110 mundial y primer asiático en ganar un torneo de Grand Slam.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario