El Congreso de la era Kirchner tuvo de todo menos independencia de criterio en relación con el Poder Ejecutivo. Tras la estrategia de la reconstrucción del poder presidencial, en los comienzos con Néstor Kirchner, y el alineamiento sin fisuras con la Casa Rosada, ya con Cristina de Kirchner en la presidencia, poco quedó para el libre albedrío en las cámaras.
Esa realidad cambiará y el Congreso volverá a discutir política y poder, en parte de la mano de los mismos kirchneristas. La oposición viene adelantándose a esta situación desde hace tiempo y en esto los radicales tienen másters varios en subsistencia dentro del Congreso.
Ernesto Sanz lo explicó ayer, por primera vez, sin demasiado disimulo. Cuando le preguntaron sobre el futuro del acuerdo UCR-PRO y la continuidad después de las elecciones de diciembre, se sinceró: "No lo sé, es una alianza para gobernar la Argentina, no electoral. Ahora bien, si la historia nos pone en un lugar donde no vamos a gobernar, y todos somos parte de identidades partidarias autónomas, no puedo decirle qué va a pasar el 11 de diciembre. Hoy estamos muy firmes y muy sólidos detrás de la idea de ganar la elección y gobernar".
A pesar de ese mensaje, radicales y macristas analizan desde hace tiempo acuerdos pos-diciembre para todos los casos, es decir, triunfo o derrota en la presidencial. Está claro que ningún candidato, sobre todo cuando aún falta hasta las PASO que solucionen la formalidad de decidir entre Macri, Sanz o Carrió, reconocerá de antemano un resultado electoral imposible hoy de predecir, pero ya se trabaja en hipótesis de cómo funcionarán los bloques en un escenario de peronismo con subgrupos dentro del Congreso. Macri y Sanz, también Carrió, están convencidos de la necesidad de armar también un núcleo duro en Diputados y el Senado para reforzarse sea cual fuera la opción.
Los radicales corren con ventaja y experiencia en esa estrategia, pero Macri ya comenzó a cultivarla.
Aunque en las provincias la UCR priorice el armado, las listas y los logros locales, más que la campaña presidencial, el jefe del PRO comenzó a darle más lugar a la negociación que le permita llegar con éxito en las listas de diputados locales, para alimentar así un gran acuerdo opositor que enfrente al kirchnerismo. Lo necesitará gane o pierda la presidencial.
| Rubén Rabanal |

