4 de febrero 2010 - 00:00

Raro socialismo de trabajadores sin derechos

Puerto Ordaz (enviada especial) - Cuando Hugo Chávez llegó en 1999 al poder, en Venezuela había 1.300 sindicatos. Hoy éstos trepan a 4.000, aunque la cantidad de afiliados disminuyó. Las centrales sindicales también se multiplicaron: a las cuatro existentes entonces se agregaron otras tres, todas chavistas. Un caleidoscopio aún mayor que el argentino.

La «tripartita», el acuerdo entre la patronal, el Estado y los empleados, fue suspendida por Chávez, lo mismo que la discusión del contrato colectivo 2009-2011.

Curiosidades del bolivarianismo, que también se llama socialismo del siglo XXI, aunque desproteja al trabajador.

De los 13 millones que componen la población activa en Venezuela, 6 millones tienen empleo formal (en el sector público o en el privado), 5,7 millones trabajan en negro y 1,2 millón está desempleado. Entre los que tienen empleo formal, sólo 1,8 millón está cubierto por convenios colectivos.

«Esos números demuestran que perdimos la institucionalidad del sistema de relación de trabajo», dice Froilán Barrios, secretario ejecutivo de la central obrera histórica de Venezuela, la CTV.

Como la gran mayoría de los sindicalistas -y los sindicatos-, Barrios acompañó a Chávez en los «comienzos del proceso». Fue diputado constituyente en 1999, pero al año siguiente ya había roto filas con él. Hoy lidera un movimiento laborista «disidente», que incluye a ex chavistas y a opositores, con grupos de izquierda como Corriente Laborista, Unión de Trabajadores Revolucionarios o la agrupación 1° de Mayo.

«Buscamos reagrupar la diáspora y reconciliar a los trabajadores con el capital», dice este dirigente, al que la experiencia del chavismo obligó a cruzar filas ideológicas.

Desde un principio, Chávez buscó minar la fuerza sindical. Para ello creó los Consejos de Obreros Socialistas, una suerte de «supra ente» que terminó por diluir la fuerza de los agremiados. Logró ese objetivo en el caso específico de las industrias básicas (hidroeléctricas, acero, aluminio, hierro y derivadas de la minería) instaladas en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Agrupadas bajo la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), fue un proyecto de los años 60 para crear un polo industrial en el sudeste del país y, por sobre todo, una alternativa a la economía petróleo dependiente.

«Además de los Consejos de Obreros, el chavismo metió en las plantas a las milicias combatientes bolivarianas, a patrullas del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), y el chantaje», denuncia Andrés Velásquez.

Privilegiados

En diálogo con Ámbito Financiero, Velásquez, ex gobernador del estado Bolívar, candidato a presidente en 1993, fundador del SUTISS (sindicato único de Sidor) y líder actual de la agrupación política Causa R, es más específico: «Te rayan (marcan) como opositor, algo que el mismo Chávez promovió al decir que los contratos colectivos eran un privilegio, que los sindicatos debían ser inodoros e insípidos, que nosotros, los dirigentes, éramos corruptos». En definitiva, dice, «Chávez dio vuelta el guante: para él, ahora, los trabajadores son tan privilegiados como los oligarcas». «¿Dónde está el socialismo?», se pregunta.

«El Estado patrón, con Chávez, es mucho más peligroso que el privado». Lo dice Bulmaro Ramos, directivo de SUTISS. «Consiguieron instalar el temor a la movilización, a dar opinión», explica. «Con Chávez perdimos el derecho a cuidar nuestro trabajo», concluye.

Resta, todavía, otro aspecto en el proceso de bolivarianización o vaciamiento del sindicalismo. «Después del paro petrolero de 2003, Chávez impuso la criminalización de la protesta laboral», dijo a esta enviada especial Tello Benítez, abogado laboral. «Solamente en el estado Bolívar hay 52 trabajadores sometidos a juicio penal, por protestar», agrega. «Antes, te botaban; hoy, además, te enjuician». Los casos no sólo han sido presentados ante la OIT sino que los abogados laboralistas ya empezaron a entrenar, regularmente, a los sindicalistas en cómo presentar casos y quejas ante ese organismo internacional del trabajo.

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