8 de febrero 2011 - 00:00

Razones económicas podrían convencer hasta a islamistas

Tel Aviv - Israel teme por el futuro de su tratado de paz de 1979 con Egipto tras el comienzo de las protestas en el país vecino. Muchos expertos, sin embargo, creen que los intereses económicos le harían difícil incluso a la Hermandad Musulmana suspender el acuerdo.

«La gran pregunta es cómo será el nuevo Egipto y quién asumirá el liderazgo», señaló el analista político israelí Uzi Eilam. Para Eilam, el tratado de paz no podría ser suspendido sin consecuencias, ya que el país árabe más poblado tendría que atenerse al final de las ayudas económicas de Estados Unidos y a un boicot occidental. «Parto de que la cúpula egipcia seguirá siendo razonable», agregó el experto.

Ningún país ha recibido tanto apoyo económico de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial como Israel. El Estado judío recibe casi 3.000 millones de dólares, en gran parte para poder mantener su supremacía militar sobre los países árabes vecinos. Pero la segunda nación en esa cadena es Egipto.

Estados Unidos ha brindado al país a orillas del Nilo enormes sumas de dinero en ayuda militar y económica después de que Egipto firmase la paz con Israel. En los últimos tiempos, la asistencia fue de casi 2.000 millones de dólares al año.

La paz con Egipto fue muy cómoda para el Estado judío en las últimas décadas, incluso pese a que esta se convirtió finalmente en una especie de «guerra fría» sin un acercamiento real.

«La gente joven debe entender que Israel solo tiene una frontera pacífica con Egipto y una frontera pacífica con Jordania», dijo recientemente el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el Parlamento.

Recuerdos

«Muchos de nosotros se acuerdan de cómo era cuando no había paz» con Egipto, agregó para recordar la importancia del tratado con El Cairo.

Israel y Egipto firmaron el tratado de paz el 26 de marzo de 1979 en Washington, 16 meses después de la histórica visita del presidente egipcio, Anwar al Sadat, al Estado judío. Al Sadat, que firmó el acuerdo con el entonces jefe de Gobierno israelí, Menachem Begin, lo pagó dos años más tarde con la vida.

Su sucesor, Hosni Mubarak, mantuvo sin embargo en pie la política de paz frente a Israel. Y en el país vecino parece que muchos ciudadanos empiezan a darse cuenta solo ahora de la importancia de Mubarak para mantener la paz con Egipto.

El tratado, el primero del Estado judío con un país árabe e impulsado por el expresidente estadounidense Jimmy Carter, debía ser la base para solucionar el conflicto de Cercano Oriente. Desde entonces, Israel solo ha conseguido, sin embargo, firmar la paz con Jordania.

Retirada

Tras la firma de la paz con Egipto, las tropas israelíes se retiraron del Sinaí, ocupado desde 1967. El acuerdo de 1979 determina entre otras cosas que El Cairo puede desplegar ahí en un área intermedia solo a oficiales fronterizos y a afectivos policiales.

En caso de que Egipto tenga en el futuro un Gobierno abiertamente hostil, Israel tendría que proteger 200 kilómetros más de frontera, además de las del norte con Líbano y Siria.

Las autoridades israelíes habían empezado a construir en diciembre una valla en la frontera egipcia con el objetivo de detener el contrabando de armas a la Franja de Gaza y la llegada de inmigrantes irregulares africanos.

Eilam tiene también claro que la situación en Egipto es solo parte de una ola de cambios en todo el mundo árabe que podría amenazar a Israel. «Vemos un efecto dominó que empezó en Túnez y cuyo final aún no se puede ver», dijo. «Tenemos motivos para preocuparnos, pero no para tener pánico», señaló finalmente.

Agencia DPA

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