Los agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad bloquearon todos los accesos de las barriadas Vila do Joao y Vila dos Pinheiros, dos de las favelas que integran el llamado Complexo de Maré y que son controladas por bandas de narcotraficantes armados, y reforzaron la presencia policial en toda la región.
Igualmente pusieron en ejecución una ostentosa operación para capturar a los narcotraficantes que atacaron anoche a balazos a tres agentes que estaban en una patrulla, uno de los cuales sigue en estado delicado tras haber recibido un disparo en la cabeza.
En la operación también participan soldados del Ejército, agentes de la Policía Federal y miembros de las fuerzas de elite de la Policía de Río de Janeiro.
A su vez, militares fueron enviados a otra barriada del complejo, la Favela do Timbau. Integran el Complexo de Maré 16 favelas, en las que viven unas 130.000 personas.
"Dos de los atacantes ya fueron identificados y vamos a empeñarnos para detenerlos lo más rápido posible", afirmó ayer el ministro de Justicia de Brasil, Alexandre de Moraes, a cuya cartera está vinculada la Fuerza Nacional de Seguridad.
Los agentes atacados ingresaron a la favela Vila do Joao por equivocación cuando usaban una aplicación de celular para intentar regresar al centro de Río de Janeiro.
En abril pasado 1.200 policías, apoyados por blindados militares, ocuparon el Complexo de Mare y entonces las autoridades consideraron que habían tomado el control del último gran bastión del narcotráfico en la ciudad. Esa zona es considerada clave para la seguridad en los Juegos Olímpicos debido a que es atravesada por la vía que comunica el aeropuerto internacional Tom Jobim con la mayoría de las instalaciones olímpicas.
Sin embargo, las circunstancias demostraron que ese operativo y los largos años de tareas de pacificación de las favelas -mundialmente reconocidas como exitosas- no dieron sus frutos.
Una postal diaria en sitios como el Complexo do Alemao o de Maré es la de los jefes criminales portando sus armas de guerra en los pasillos de las barriadas, incluso a metros de las Unidades de la Policía Pacificadora (UPP).
Los problemas recrudecieron poco antes de iniciados los Juegos Olímpicos, de acuerdo con los vecinos. "El Estado brasileño dialoga con las favelas a través de la Policía", se quejó Raul Santiago, habitante del Complexo do Alemao. "Eso se intensificó con la llegada de los megaeventos", afirmó.
"Con los Juegos las operaciones policiales aumentaron, murieron más inocentes. Es una guerra, la guerra contra las drogas, que sólo aumenta la violencia", reclamó. En YouTube circulan videos de actuales tiroteos en las favelas que recuerdan escenas en zonas de guerra.
Mientras los vecinos de las favelas dicen sentirse seguros, los hombres del "Comando Vermelho" (Rojo), por ejemplo, que cuenta con miles de integrantes en Río, aseguran que se encargan "de que todo esté tranquilo".
La inseguridad generó preocupación entre los periodistas internacionales que cubren los Juegos Olímpicos, especialmente desde que un micro de la organización que transportaba a doce periodistas fue atacado al parecer por pedradas, aunque algunos de los testigos insisten en haber escuchado tiros.
El colectivo estaba a pocos kilómetros del Parque Olímpico de Deodoro, una de las regiones más pobres de Río de Janeiro y en la que el Comité Organizador concentró varias de las instalaciones olímpicas como forma de impulsarla.
Tanto en la sala de prensa de ese parque, una región próxima a favelas en las que actúan narcotraficantes, como en las caballerizas para los animales de los concursos de hípica fueron encontradas balas de armas de grueso calibre.
La Fuerza Nacional es responsable de garantizar la seguridad en el 41% de las instalaciones con público durante los Juegos Olímpicos, que concluyen el próximo 21 de agosto, aunque se calcula que en esos estadios y pabellones se concentrará el 82% de los asistentes a los Juegos.
| Agencias ANSA, DPA y EFE |


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