25 de julio 2013 - 00:00

Rechazó la legalización de drogas

Río de Janeiro - El papa Francisco arribó ayer a la tarde a un centro hospitalario de recuperación de adictos a las drogas de la zona norte de Río de Janeiro, poco después de llegar al aeropuerto de esa ciudad brasileña procedente del Santuario de la Virgen Aparecida, en el interior de San Pablo. En el instituto de salud dependiente de la orden franciscana advirtió contra la "liberalización del consumo de drogas", un tema que suma adeptos en Latinoamérica, donde las guerras contra las mafias del narcotráfico han provocado decenas de miles de muertos en los últimos años.

"No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química", dijo el primer papa latinoamericano en referencia a la despenalización del consumo personal que se impuso en muchos países y a la legalización de la marihuana que discute Uruguay.

"La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad", dijo Francisco, al aludir implícitamente a los 70.000 asesinados de los últimos seis años en México, a decenas de miles más en Colombia y Centroamérica, así como a miles en la propia Río de Janeiro. "Es preciso afrontar los problemas que están en la base de su uso promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro", añadió bajo un techo en el patio del hospital que le permitió cobijarse de una copiosa lluvia que no disuadió a los fieles que se le acercaron.

El Pontífice llegó a las 18.20 hora local al Hospital San Francisco de Asís en un vehículo gris techado donde fue recibido por el público y saludó a religiosos y niños que lo aguardaban.

"Quiso la providencia que en su primera actividad con el pueblo de Río de Janeiro usted visite este centro de recuperación de jóvenes adictos, que permanecerá como señal del amor a los hermanos que sufren", dijo el arzobispo de Río de Janeiro, Joao Tempesta.

Tempesta recordó al prelado que el documento de la conferencia episcopal de Aparecida de 2007 propuso acercar la Iglesia a los "hijos que sufren", postulado que inspira el trabajo del hospital San Francisco de Asís para la recuperación y la reinserción de dependientes químicos.

Agencias ANSA, AFP y EFE, y Ámbito Financiero

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