14 de marzo 2012 - 00:00

Reclamo de UIA por competitividad

La Unión Industrial Argentina (UIA) dijo ayer que «muchos sectores comienzan a afrontar problemas de competitividad y por ello la importancia de adecuar las negociaciones salariales en función de la realidad y competitividad de cada sector, de forma de no afectar la actividad, la inversión y el empleo». Fue en un comunicado emitido ayer, tras la reunión mensual de su junta directiva, el órgano deliberativo de la entidad.

En el mismo documento se habla de la «importancia de reducir la informalidad laboral como mecanismo clave para mejorar la distribución del ingreso». Y si bien éste es un viejo reclamo de los empresarios que pagan «en blanco», su inclusión en el temario de ayer no parece casual: uno de los elementos más irritantes del viaje a Angola organizado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue la inclusión y el desmesurado protagonismo que se les dio a quienes manejan la feria de La Salada, una forma de trabajar que quienes están en la formalidad sindican como el epítome de la competencia desleal.

El comunicado añade que el poder adquisitivo de los sueldos del sector fabril «viene creciendo en forma sostenida en términos reales y que el incremento del salario es fundamental para sostener la demanda y mercado interno». El salario promedio de convenio del trabajador de la industria creció -dice la UIA- «desde 2001 en un 656%, muy por encima del resto del sector privado formal y del salario de los trabajadores no registrados, que crecieron un 425% y un 390%, respectivamente».

También se trató el espinoso tema de las trabas impuestas al ingreso de insumos y productos desde el exterior. En este sentido, dice la UIA, hay que «conocer anticipadamente los criterios por los cuales las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DDAI) son o no aprobadas, a fin de facilitar el proceso y mejorar la programación de las operaciones productivas y de inversión».

Los dirigentes del denominado «grupo Brasil», encabezados por el presidente José Ignacio de Mendiguren, no fueron confrontados por el llamado grupo Angola (textiles, calzado, indumentaria, bicicletas, etc.) que forjaron una alianza de facto con Moreno en su excursión africana.

El titular de la entidad fabril dio un detallado informe sobre su viaje a Brasil -de ahí el nombre de su corriente- donde se entrevistó con tres ministros y dos de los máximos dirigentes empresariales de ese país. Todo eso sucedió, cabe recordarlo, en simultáneo con la expedición a Luanda organizada por Moreno, y a la que se sumaron unos 200 empresarios pymes, muchos de ellos miembros de la UIA.

Cabe apuntar que varias de las figuras más importantes de la conducción no estuvieron; por caso, Federico Nicholson (Ledesma), Luis Betnaza (Techint) y Cristiano Rattazzi (Fiat), todos ellos acompañantes de De Mendiguren a Brasilia y a San Pablo; tampoco estuvieron Juan Carlos Sacco (gráficos) ni Adrián Kaufmann Brea (Arcor) entre los dirigentes de primera línea.

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