- ámbito
- Edición Impresa
Recrudece viveza venezolana contra veda de armerías
El retiro del armamento de sus estanterías ha llevado a las tiendas dedicadas a su comercialización a exhibir ahora artículos de caza, pesca y otros deportes, y hasta valijas y llaveros de reconocidas marcas en un intento por mantener sus puertas abiertas.
«¿Cómo cree que me puede parecer la medida? Están afectando nuestra actividad y no sabemos lo que vamos a hacer de ahora en adelante», dijo la empleada de una céntrica armería caraqueña que pidió no ser identificada.
«Desde hace un año ya no se venden armas», aseguró otro empleado de uno de estos negocios situado en un centro comercial -que también prefirió no ser nombrado- y ahora dedicado principalmente a los deportes de caza y pesca.
Y es que desde el 1 de junio y después de un plazo que empezó a correr el pasado 29 de febrero, las armerías debieron sacarse de encima sus stocks y de ellas ahora sólo queda el nombre.
La resolución, que busca contrarrestar la violencia en un país con una tasa de homicidios de 48 por cada 100.000 habitantes, afecta a por lo menos 93 empresas, según un registro de comercializadoras y galerías de tiro difundido en la página web de la Dirección General de Armas y Municiones, adscripta al Ministerio de Defensa.
Sin embargo, la medida sólo termina de cerrar un cerco que comenzó a tenderse en 2005 con el endurecimiento de las medidas para conseguir los permisos de porte.
El coordinador de la campaña «Basta de balas» de Amnistía Internacional Venezuela, César Marín, consideró que el impacto de la medida será «mínimo» para el mercado de las armerías.
«Lo que van a perder es muy poco», consideró este experto, quien detalló que los volúmenes de ventas «no eran muy buenos» y agregó que éste «seguramente no era un gran negocio como mucha gente supone».
Detalló que, adicionalmente, el mercado de la comercialización sufrió los efectos de las restricciones impuestas a Venezuela por países como Estados Unidos para la importación de armamento.
El Gobierno ha afirmado que a raíz de la nueva medida recuperó entre febrero y mayo pasados unas 805.000 municiones de distintos calibres en poder de armerías privadas, según reveló el ministro del Interior y Justicia, Tareck El Aissami, el 24 de mayo.
En caja
El ministro destacó que el Gobierno de Hugo Chávez puso en caja esta actividad, aunque no suministró cifras sobre las armas que se venían comercializando.
Según el funcionario, hasta 1998, cuando Chávez se impuso en las presidenciales celebradas en diciembre de ese año, existían en el país «más de 3.000 armerías privadas», donde, aseguró, se podían adquirir armas sin tener el porte.
«En revolución se comenzaron a aplicar medidas para el control de armas. Recordemos que una de las primeras medidas fue que no se podía entregar el arma de fuego hasta que no se tuviera el porte», señaló El Aissami, en declaraciones difundidas por la agencia estatal AVN.
Según cifras extraoficiales, alrededor de 10 millones de armas circulan ilegalmente en un país que cerró 2011 con 19.336 asesinatos, según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), que catalogó el pasado como «el año más violento de la historia nacional».
En las armerías, sin embargo, algunos se resisten a cambiar de enfoque para su negocio y aunque ya no pueden vender pistolas, escopetas o rifles, hay quien sigue confiando en la venta de otro tipo de armas.
La empleada de uno de estos negocios explicó que un arma de fuego tiene un precio que puede oscilar entre 12.000 y 18.000 bolívares (unos 2.790 y 4.186 dólares) y les deja una ganancia de «2.000 bolívares» (465 dólares).
Ahora vende bastones extensibles de uso policial, cuyo costo cifró en 380 bolívares (88,3 dólares), y donde se ganan 100 (23,2 dólares).
«¿Cuántos bastones de éstos tengo que vender yo a diario para llegar a los 2.000 que me ganaba cuando vendía una pistola?», dijo.
Agencia EFE


Dejá tu comentario