El vocero de la Junta Central Electoral, Siamak Rahpeik, anunció ayer que "con la revisión de la denuncia de los candidatos ante el Consejo de Guardianes de la Ley Constitucional, se agregaron 1.500 personas" a la cifra de los clasificados para competir por un escaño de diputado.
De este modo, unas 6.300 personas están autorizadas a competir por uno de los 290 lugares en la Asamblea Consultiva Islámica (parlamento), lo que equivale a 21 contendientes por cada puesto.
Según dijo Rahpeik, esta es la primera vez desde el triunfo de la República Islámica en 1979 en la que hay tantos candidatos clasificados para participar en unas elecciones parlamentarias.
Según el complejo sistema electoral iraní, que mezcla aspectos de la democracia parlamentaria con una teocracia chiíta, este grupo de candidatos "recalificados" lo fue después de que presentaran una reclamación ante el Consejo de Guardianes.
La descalificación sistemática de candidatos reformistas por parte del Consejo de Guardianes, formado por 12 juristas conservadores y controlado en última instancia por el líder supremo, Alí Jameneí, es una de las reiteradas críticas que se hacen al sistema electoral iraní, y son vistas como una forma de evitar la presencia de candidatos populares.
El presidente iraní, Hasán Rohaní, de tendencia moderada y muchos de cuyos seguidores también fueron apartados de la carrera electoral, pidió ayer a los ciudadanos que participen en la votación "bajo cualquier circunstancia" al tiempo que afirmó que el "extremismo" es el mayor problema que vive el país.
También hizo un llamado a la igualdad de género durante una discurso en una conferencia para mujeres en Teherán.
"¿Cómo puede un país hablar de progreso y desarrollo ignorando al 50% de su población", se preguntó, destacando la necesidad de una mayor representación femenina en política y alegando que las mujeres aún no alcanzaron el estatus que merecen.
| Agencias EFE y DPA |

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