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“Recuperar la voz de mujeres muy valiosas”
Erika Halvorsen, directora de “Mujeres tenían que ser”: “Estas mujeres se cuelan en los cuerpos y en las voces de las actrices, aunque el público las vea con el texto en la mano y vestidas de jean”.
"Mujeres tenían que ser" es, en sus palabras, una "instalación teatral que pone en tres dimensiones" el libro homónimo de Felipe Pigna. Un texto que rescata del olvido a diversas figuras femeninas que dieron su vida por la patria y lucharon por mejoras sociales -o por sus derechos más básicos- desde los días de la conquista hasta 1930.
Las encargadas de revivir estas voces son cuatro actrices: Alicia Berdaxagar, Julia Calvo, Fabiana García Lago y Julieta Cayetina. La obra se exhibe todos los martes a las 21 en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Dialogamos con Halvorsen:
Periodista: Usted ha escrito y dirigido obras de muy diversa temática, pero todos sus biodramas son de mujeres.
Erika Halvorsen: Es cierto. Y tengo otro más, "Vic y Vic", sobre dos chicas, hijas de desaparecidos. Una de ellas es Victoria Donda, que todavía no era legisladora cuando hicimos el espectáculo. En realidad, yo no busqué el formato "biodrama", sino que me fui cruzando con historias reales que me conmovieron, y que más allá de su interés anecdótico hacen que uno reflexione sobre su propia vida. Dirigir a Dalma Maradona en "Hija de Dios" a mí me sirvió, por ejemplo, para sanar mi relación con mi padre.
P.: ¿Cómo consiguió que la figura de Maradona no opacara la voz de la hija?
E.H.: Yo ya había trabajado con Dalma, y en ese backstage fui viendo la relación tan especial que ella mantiene con su padre. Ahí me di cuenta también de que ella tenía una mirada muy objetiva, y muy a tierra, de ese universo tan desopilante que la rodea. Siempre le digo que es como una Mafaldita que observa el mundo con ojo crítico y piensa que están todos locos. Como esa gente que se tatúa la cara de su papá.
P.: ¿Y cómo llegó al libro de Pigna?
E.H.: Me lo acercó con mucho entusiasmo Fabi García Lago. Es un libro de 600 páginas del que tomé algunas historias. No quise transformarlo en una obra de teatro sobre mujeres, mi intención fue rescatar esos relatos con una puesta testimonial. Por eso las actrices leen los textos.
P.: ¿Leen en lugar de actuar?
E.H.: La decisión tiene que ver con recuperar esas vidas reales. No quiero que haya ficción. Estas mujeres valiosas se cuelan en los cuerpos y en las voces de las actrices, aunque el público las vea con el texto en la mano y vestidas de jean. Más allá de lo teatral, este espectáculo es una gran clase de historia.
P.: ¿Qué personalidades eligió?
E.H.: Mariquita Sánchez de Thompson, Encarnación Ezcurra, Macacha Güemes, Micaela Bastidas, Malinalli (también conocida como La Malinche), Juana Azurduy, Julieta Lanteri, Juana Paula Manso, Carolina Muzzilli, Juana Rouco Buela, Virginia Bolten...
P.: En su selección hay mujeres muy aguerridas, algunas intelectuales y unas cuantas luchadoras sociales que el público desconoce.
E.H.: Me alegra pensar que la gente va a salir del teatro con ganas de googlear estos nombres. A nosotros no nos alcanza el tiempo para contar todo lo que hicieron.
P.: Sólo como anticipo ¿De qué habla Sánchez de Thompson? En el imaginario popular su único mérito fue abrir su casa para cantar el himno nacional.
E.H.: Según Pigna, ni siquiera es seguro que el himno se haya cantado en su casa. Mariquita fue una librepensadora, muy comprometida con la política argentina. El discurso que incluimos remite a los 300 años de dominio español que, según ella, estuvieron signados por tres cadenas que sujetaron este gran continente a su Metrópoli: el terror, la ignorancia y la religión católica. Y hay otros testimonios igual de sorprendentes. En su libro, Pigna reivindicó el lugar protagónico que tuvieron las mujeres, un tema que fue soslayado por casi todos los historiadores.
P.: Entonces, no hay caracterización de personajes...
E.H.: No quería ponerles un peinetón y un miriñaque. Lo importante es que el público escuche lo que ellas tienen para decir. Estas voces recuperadas son actuales y nos invitan a preguntarnos cuánto tiempo hace que la mujer ocupa un lugar clave en la historia, y si la sociedad realmente soporta que la mujer ocupe esos lugares de poder.
Entrevista de Patricia Espinosa

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