7 de octubre 2010 - 00:00

Redrado en el recuerdo ante los científicos (y contra oposición)

Héctor Timerman
Héctor Timerman
Berlín, Alemania (enviado especial) - «Si Obama llegara a despedir al director de la Reserva Federal de los Estados Unidos, ¿qué pasaría? Obviamente, que ese señor se iría en el acto de su despacho. Ahora, si yo despido al director del Banco Central, ¿qué pasa? Que se me atrinchera y la Justicia le da la razón». Cristina de Kirchner hizo ayer esta comparación, insólitamente, en el más inesperado de los ámbitos: un encuentro con jóvenes científicos argentinos radicados en Alemania, quienes soltaron la carcajada al oírla. «¿Qué hice yo? Conté hasta diez. No, hasta cien. No, hasta un millón. Y bueno, así son algunas cosas en nuestro país. Ahora, si después se comprueba, como efectivamente se comprobó, que al pagar 5 mil millones de reservas, sobre un total de 47.800 millones, no sólo no afectamos en nada la economía, sino que hoy tenemos 51.000 millones, una cifra récord, nadie dice nada. Nadie dice: Nos equivocamos cuando defendimos al atrincherado».

La Presidente invitó, en uno de los salones del hotel Regent donde se hospedó en Berlín, a regresar a la Argentina a esos científicos. La razón de la aparentemente extraña asociación con el caso Martín Redrado surgió a partir de considerar también la necesidad de técnicos especializados en mediar entre los empresarios y la ciencia, en pos de inversiones. «Algunos creyeron que era lo mismo administrar una empresa que el Estado, no digo nombres, pero alguna experiencia en la Argentina da cuenta de que no es lo mismo un Estado que una empresa». «La empresa tiene un criterio de rentabilidad», continuó «y el Estado tiene que ocuparse de la educación pública y de los hospitales. No hace lo que uno quiere porque vive en un sistema republicano, hay que lidiar y congeniar, y cuando uno tiene una empresa, si no le gusta una cosa le manda el telegrama de despido», sostuvo. «Y desde el Estado ni yo puedo a veces despedir a alguien».

Previamente, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, había explicado que en 2003 el sector contaba «con un presupuesto de 30 millones de dólares» y aclaró que esa cifra se multiplicó por diez en estos últimos siete años.

Presupuestos

A su turno, la Presidente, al confirmar esos números, hizo público un off al oído que le había deslizado el canciller Timerman, presente en la reunión. «Cuando el ministro Barañao dijo que el presupuesto de Ciencia era de 300 millones, el canciller me dijo bajito. «Tiene más presupuesto que Cancillería. Y es verdad. Esto demuestra la importancia que hoy la Argentina le está dando a la investigación científica. «Me parece muy bien que lo tenga, eso es lo que quise decir», bromeó entonces Timerman.

Cristina de Kirchner agregó también que el presupuesto de las universidades se quintuplicó y se invirtieron 1.200 millones de pesos en obras para edificios de universidades. «Retornaron 793 científicos», sintentizó. Antes del encuentro con los argentinos radicados en Alemania, la Presidente había mantenido una reunión con Peter Gruss, director del Instituto Max Planck, que a partir de diciembre se radicará en el polo tecnológico de Palermo, donde también funcionará la nueva sede del Ministerio de Ciencia y Tecnología. «Hasta no hace mucho, en las instalaciones de las antiguas bodegas Giol, que alguna vez dieron trabajo y ahora volverán a darlo, sólo había murciélagos, cucarachas y ratas. Ratas de cuatro patas, a ésas me refiero por supuesto...»