Hace unos años Fabricia tuvo la suerte de ganarse dentro de la empresa un reloj muy especial, que lleva la firma de Bill Gates. "Son unos pocos en el mundo ¡Lo tengo bajo cuatro llaves!", cuenta orgullosa.
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Al cofundador de Microsoft lo conoció en reuniones a las cuales asistió en EE.UU. "Un día tuve la sorpresa de encontrármelo en la calle. Fue cerca de Redmond, donde está la central de Microsoft. Yo estaba allí por un curso. En el mismo momento que entraba a un restorán, justo salía Bill. Yo estaba atónita, no lo podía creer. Él iba con sus dos hijos. La gente no se le agolpaba, a diferencia de lo que pasaría acá. Seguro que tenía seguridad, pero yo no la vi", recuerda.
Describe al ex CEO como "una persona realmente especial, superhumilde, muy metido en lo que él está pensando, como un genio que está siempre meditando en algo". A los pocos años de que Fabricia llegó a Microsoft él se retiró, por lo que se quedó con ganas de conocerlo más. "Ahora volvió para asesorar al nuevo CEO, Satya Nadella, así que por ahí me lo cruzo otra vez en alguna reunión", se esperanza.