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Remake de Guerra Fría, con paso de comedia
• SONY AUTORIZÓ AYER EL ESTRENO "LIMITADO" DE LA POLÉMICA PELÍCULA "UNA LOCA ENTREVISTA" SOBRE COREA DEL NORTE
Seth Rogen, el director del polémico filme “Una loca entrevista”, disfruta de una inusitada publicidad para su película que provocó el enfrentamiento casí bélico entre los Estados Unidos y Corea del Norte.
De otra forma, no pueden explicarse tantos operativos de espionaje y contraespionaje, al más alto nivel, con la participación de villanos invitados como los Guardianes de la Paz o Anonymous, en torno de una historia sobre dos periodistas atolondrados y torpes, Seth Rogen y James Franco, que llevan la misión de liquidar al dictador norcoreano Kim Jong-un, tal como Maxwell Smart luchaba contra Kaos mientras se comunicaba su zapatófono.
El gesto poco valiente de las principales cadenas de exhibición de los EE.UU., que levantaron el estreno de "Una loca entrevista" apenas se conoció la amenaza de los ciber-Guardianes ("acciones similares a las del 11 de septiembre", sugerían), y que llevó a Sony a cancelar, en principio, su lanzamiento tocó fibras más profundas. Sin que los hechos ulteriores despojaran al conflicto de su absurdo, y sin dejar de lado ni el tema de la libertad de expresión o las diferencias entre democracias y dictaduras, la confusión entre ficción y realidad no parece privativo de una única cultura. Claro, las formas de reaccionar son diferentes.
Las películas sobre magnicidios son frecuentes, pero rara vez con el interesado en vida. Cuando alguna película de Hollywood se ocupa de un atentado contra el presidente, los nombres y apellidos son siempre de ficción. "El día del Chacal", el famoso libro y luego filme sobre un atentado contra De Gaulle, apareció un año después de la muerte del líder francés. No hay más que recordar el escozor que provocó Dalmiro Sáenz con su novela "El día que mataron a Alfonsín" (1986), es decir, con el presidente radical aún el poder.
Barack Obama, quien había sido tratado con burlas racistas por la vicepresidenta de Sony (según puso al descubierto el brutal hackeo de los Guardianes), aplaudió ayer la decisión de la empresa por estrenar, aunque limitadamente, la cuestionada película. Y Hollywood, cuya aspiración máxima es confundir ficción con realidad (según lo demostró Gloria Swanson cuando bajaba las escaleras de "Sunset Boulevard"), podrá decir que no es lo mismo la rosa que el nombre de la rosa, y que la libertad está a resguardo.

