"El contingente de pacificación que se encuentra cerca de la frontera ruso-ucraniana desde hace cinco meses difícilmente puede ser considerado pacificador. Por ello, su despliegue sería considerado una agresión directa", dijo Guennadi Zubko, subjefe de la administración presidencial ucraniana.
El Consejo de Seguridad Nacional y Defensa ucraniano también advirtió ayer sobre "medidas adecuadas de respuesta", en caso de que se produzca una agresión rusa.
Mientras, la situación humanitaria se agrava en Lugansk, ciudad sitiada por las fuerzas leales a Kiev, donde desde la pasada semana no hay ni agua, ni luz, ni telefonía móvil ni fija, al tiempo que los alimentos escasean, en especial la carne.
También la situación de la población es cada vez más preocupante en los bastiones bajo control rebelde en la región de Donetsk, principal plaza fuerte de los sublevados prorrusos que se niegan a ceder sus posiciones.
Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), unos 730.000 ucranianos rusoparlantes huyeron para refugiarse en Rusia desde que comenzó el conflicto en el este de Ucrania. "Parecen creíbles los datos aportados por Rusia. Los ucranianos que cruzaron la frontera no son turistas. Huyeron de la situación en el este de Ucrania", afirmó Vincent Cochetel, director de la oficina para Europa del ACNUR.
Sin embargo, sólo 168.000 habrían solicitado alguna protección, de acuerdo con el Servicio Federal ruso de Migraciones.
Las autoridades rusas informaron ayer que más de 37.000 ucranianos se alojan en refugios provisionales a la espera de que terminen los combates.
El Servicio de Inmigración de Krasnodar, región rusa limítrofe con Ucrania, aseguró que no da abasto con el flujo de desplazados, que pueden solicitar asilo, residencia temporal, la ciudadanía rusa o un puesto de trabajo.
Ante esta situación, la OTAN acusó ayer de nuevo a Rusia de concentrar a unos 20.000 militares "listos para el combate" en las proximidades de su frontera con Ucrania y que podría utilizar el "pretexto" humanitario para el despliegue de las tropas.
Moscú "está permitiendo el flujo de armas y combatientes a través de la frontera", declaró a la prensa la portavoz aliada, Oana Lungescu, quien resaltó que "éste es un conflicto alimentado por Rusia".
La OTAN "sigue urgiendo a Rusia a retirar a todas sus fuerzas militares de la frontera con Ucrania" y a "ejercer su influencia" entre los separatistas armados para que depongan las armas y renuncien a la violencia, agregó.
Este extremo fue negado de inmediato por el Ministerio de Defensa ruso que acusó a la OTAN, al Pentágono y al Departamento de Estado norteamericano de "improvisar" en sus declaraciones sobre el papel de Moscú en el conflicto ucraniano.
| Agencias EFE, AFP y Reuters |


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