31 de agosto 2010 - 00:00

Reunión para retemplar ánimos

Claudio Borghi ayer dijo que comprobó ante Vélez que la cancha de Boca late.
Claudio Borghi ayer dijo que comprobó ante Vélez que la cancha de Boca late.
Después de la tormenta llegó la calma, esa calma que surgió con el triunfo ante Vélez y que echó por tierra que se siga debilitando la imagen del técnico Claudio Borghi.

Ayer el plantel de Boca retomó los entrenamientos en el predio Pedro Pompilio con vistas al partido del sábado próximo ante San Lorenzo.

Lo más importante, al margen del trabajo regenerativo, fue el cónclave, en la mitad de la cancha, entre los máximos referentes, Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Sebastián Battaglia, con Claudio Borghi, tratando de encauzar el rumbo definitivo para despejar todos los fantasmas y trabajar con tranquilidad.

Sin embargo, la alegría por el triunfo del domingo dejó paso a la tristeza ante la ingrata noticia del fallecimiento de un ídolo histórico: Francisco Varallo, por lo que el club se mantuvo cerrado y el entrenamiento estuvo enmarcado dentro de un ambiente de congoja.

Otra novedad de la práctica de ayer fue la presencia de Luciano Monzón, luego de que fracasaron las negociaciones para pasar a Dnipro (Ucrania) y a Udinese (Italia).

Por su parte, Borghi, que el domingo no quiso hablar después de ganarle a Vélez, no pudo con su genio y al menos a través del sitio oficial boquense dejó sus impresiones de la resonante victoria.

«La verdad que ayer me conmovió la gente de Boca. Pude comprobar que la Bombonera realmente late. Parecía que jugábamos una final del mundo, porque la necesidad de ganar era muy grande», describió el técnico.

«Contra Vélez se dieron la actitud, el resultado y la respuesta. Jugábamos con los punteros, veníamos de tres fechas sin ganar y el panorama previo no había sido bueno. Pero los muchachos pusieron todo y aun si no hubiésemos conseguido un resultado positivo, igual me iba conforme con eso», confió.

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