1 de abril 2013 - 00:00

Revelaron su última homilía

Jorge Bergoglio
Jorge Bergoglio
El Arzobispado de Buenos Aires reveló el jueves pasado la homilía que el cardenal Jorge Bergoglio había dejado escrita para la misa crismal de este Jueves Santo antes de viajar a Roma para el cónclave en el que fue elegido sumo pontífice de la Iglesia Católica.

En la homilía, casi idéntica a la que el Papa pronunció ayer en la misa crismal en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el hasta entonces arzobispo de Buenos Aires hace una sencilla pero profunda catequesis del significado de la unción sacerdotal, una unción que debe estar al servicio de los pobres, los cautivos, los enfermos y los que "están tristes y solos".

El buen sacerdote

"La unción no es para perfumarnos a nosotros mismos ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se nos pondría rancio el aceite... y amargo el corazón"
, escribió Bergoglio.

Según Francisco, "al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo".

"Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: cuando sale de la misa, por ejemplo, con cara de haber recibido una buena noticia",
puntualizó Bergoglio en la homilía que, según dijo el Arzobispado de Buenos Aires en un comunicado, "así quedó impresa" antes de su partida a Roma.

Bergoglio sostiene que los sacerdotes deben "salir a experimentar" su unción "en las periferias donde hay sangre derramada, ceguera que desea ver, cautivos de tantos malos patrones".

"El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco (no digo 'nada' porque nuestra gente nos roba la unción, gracias a Dios) se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador se va convirtiendo, poco a poco, en intermediario, en gestor", advirtió.

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