Revisionismo histórico que crece derribando monumentos

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Washington - Donald Trump amenazó ayer con reprimir cualquier intento de toma de espacios públicos en Washington, luego de los choques registrados en la madrugada de ayer en la capital entre agentes y manifestantes que intentaron derribar una estatua del expresidente Andrew Jackson (foto) e instalar un campamento contra la brutalidad policial frente a la propia Casa Blanca.

“Nunca habrá una zona autónoma en Washington mientras yo sea presidente”, tuiteó Trump. “¡Si lo intentan, se encontrarán con una fuerza seria!”, advirtió antes de firmar un decreto para prote-ger monumentos en todo el país.

Los manifestantes intentaron derribar la estatua de Jackson, acusado de racista y genocida por haber exterminado a miles de nativos con sus políticas como parte de un movimiento revisionista surgido en la ola de protestas contra la injusticia racial desatadas por el asesinato del afroestadounidense George Floyd a manos de un policía blanco.

Con cadenas, sogas y una polea, cientos de personas intentaron derribar el monumento, ubicado en el parque Lafayette, cercano a la Casa Blanca, pero fueron dispersados con gas pimienta por los uniformados.

Los vientos de cambio que soplan contra los monumentos de figuras esclavistas en Estados Unidos amenazan a personajes históricos hasta ahora considerados intocables.

Además del caso de Jackson, en Virginia, donde se establecieron los primeros colonos ingleses antes de convertir la región en el corazón esclavista de Estados Unidos, manifestantes reclaman que se desmonte la estatua del comandante del ejército del Sur, el general Robert Lee.

En Washington, en tanto, una estatua en homenaje al general sudista Albert Pike fue derribada y vandalizada el viernes por la noche.

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