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Revolviendo la herida
River manejó mucho más la pelota que Belgrano y hasta mereció tener más suerte, pero el fútbol muchas veces se ríe de la justicia y por eso Belgrano, con practicidad y convencimiento, se volvió a Córdoba con los tres puntos.
River tuvo algunos problemas de funcionamiento en la mitad de la cancha, donde Ponzio y Cirigliano no se entendieron como de costumbre y Almeyda tuvo que sacar al juvenil para poner a Martín Aguirre, en lo que pareció un reproche por haber entregado mal la pelota en el segundo gol de Belgrano.
Belgrano pegó en los momentos justos, al final del primer tiempo y al principio del segundo. En el primero el pibe Lucas Melano mostró todo su olfato goleador, para aprovechar el error de cálculo en la salida de Daniel Vega y en el segundo César Carranza definió con una gran categoría por sobre el arquero, después del rebote que lo habilitó.
Con esos dos goles de diferencia y con la fortuna a su favor, porque cuando no la tapaba Olave o la sacaban los defensores, la pelota pegaba en los postes, Belgrano fue armando un triunfo épico, que se complicó cuando Manuel Lanzini metió un tiro libre que rebotó en la cabeza de Martín Zapata y descolocó a Olave.
River allí revivió y fue a buscar el empate, que pudo haber logrado en el discutido penal que Germán Delfino le concedió por un choque entre Olave y Aguirre, pero como pasó en aquella promoción fue marrado, esta vez por Rogelio Funes Mori, que la tiró por sobre el travesaño.
Los minutos finales con la expulsión de Olave (por protestar) y el delantero Juan Martín en el arco fueron épicos. River revivió su descenso en vivo y en directo y, aunque esta vez perdió nada más que tres puntos, ahora tiene que recuperar la fe.
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