Anoche, en una conferencia de prensa, Capriles señaló que si se votara de nuevo "el próximo domingo, ganaríamos con un 60% de los votos, por paliza".
"Hay personas que se ponen al frente del país y no tienen ni idea de la situación económica, como el señor Maduro. Venezuela tiene el tercer salario mínimo más bajo de toda América Latina", denunció.
"Esto es una lucha que va por capítulos", prometió, anticipando que el próximo paso será la impugnación de las últimas elecciones ante instancias internacionales, algo que profundizará la crisis política en el país y que, según analistas, parece una estrategia para someter a Maduro a un referendo revocatorio en tres años.
En un hecho revelador de la tensión reinante, Maduro inició una cadena nacional mientras hablaba su rival, de modo de sacarlo del aire, lo que fue respondido por parte de la población de Caracas con un inmediato cacerolazo de repudio.
La impugnación había sido presentada horas antes ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que deberá fijar los plazos para la presentación de pruebas que avalen ese recurso, informó Gerardo Fernández, abogado constitucionalista y representante del comando de campaña opositor.
"Estamos impugnando los actos previos al 14 de abril, día de las elecciones, estamos impugnando el acto electoral y además estamos denunciando los actos ocurridos en la Venezuela poselectoral", explicó Fernández a la salida del tribunal en Caracas.
El letrado apuntó: "En este mismo acto se recusó al presidente y al vicepresidente de la Sala Electoral" por sus presuntos vínculos con el Gobierno.
"Hemos solicitado la composición de una sala accidental que conozca este recurso", aclaró Fernández tras detallar que "ya empezaron a litigar por ser un proceso largo, contencioso electoral, que se debe tomar su tiempo". El abogado precisó que se entregó un documento de 180 páginas ante el TSJ y que esperan una respuesta en 15 días hábiles. Se descuenta que la impugnación no tendrá aval judicial y que el reclamo será internacionalizado.
Capriles, gobernador del metropolitano estado de Miranda, rechazó los resultados que le dieron la victoria al chavista Nicolás Maduro tras reclamar primero una auditoría de todos los votos, lo que fue aceptado por el Comando Nacional Electoral (CNE). Pero posteriormente Capriles rechazó esa auditoría por no considerarla completa, ya que no incluía los cuadernos electorales e impedía constatar si no "habían votado" muertos.
Por su parte, Maduro inauguró ayer su promesa de "Gobierno en las calles" con una visita a Miranda, el bastión de Capriles. Asimismo, dijo en una entrevista con el diario francés Le Monde que la oposición está dominada por la extrema derecha, que persigue "destruir la democracia en Venezuela e imponer un proyecto totalitario", y se comprometió a impedir "que aparezca un nuevo Pinochet".
En tanto, el canciller Elías Jaua, que previamente había rechazado la propuesta de mediación del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, a la que consideró "desmesurada" e "injerencista", y no pedida por el Gobierno, hizo lo propio con un planteo similar de España.
Durante una visita que hizo el canciller español, José Manuel García Margallo, a Estados Unidos, dijo estar dispuesto a mediar en Venezuela, a lo cual Jaua respondió enfáticamente que "él debe ubicarse; aquí no ha sido requerida ni España ni ningún país, para ninguna mediación".
Maduro llamó "impertinente" este ofrecimiento y pidió que " saque sus narices de Venezuela, señor canciller".
El ministro venezolano, que también rechazó la injerencia de Estados Unidos, negó la existencia de una crisis y recordó que "aquí hay plena estabilidad social y política, hay un Gobierno y unas instituciones legítimas".
De este modo salió al cruce de lo que consideró la intención de la oposición de generar actos de violencia y desobediencia, como los ocurridos al día siguiente de las elecciones en los cuales murieron nueve chavistas y 78 personas quedaron heridas.
En cadena nacional de radio y televisión se presentaron el miércoles a la noche imágenes que antecedieron a los incidentes en la Asamblea Nacional (AN) unicameral, en las que se pudo observar a legisladores opositores intercambiando pitos y cornetas para impedir la sesión, consignó la estatal Agencia Venezolana de Noticias (AVN). Eso, más el despliegue de una pancarta que denunciaba un "golpe al parlamento", exhibida cuando se negó a la oposición el derecho de hablar en la sesión por no reconocer a las autoridades, desató una agresión de diputados chavistas.
El diputado opositor Julio Borges, fuertemente golpeado en un ojo, denunció ayer las agresiones ante la Fiscalía. La diputada María Corina Machado no acudió a la Fiscalía porque debió operarse el tabique, en el que sufrió cuatro fracturas.
| Agencias DPA, ANSA, EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


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