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Rizzo asume en Colegio y ya negocia
Atilio Alterini
la participación del titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
La política jugará su partido en la gestión de Rizzo, especialmente a la hora de la negociación con las otras fuerzas que también juegan como es el caso la UCR y el PRO (acompañaron la lista de Atilio Alterini que terminó segunda), por un lado y el kirchnerismo (impulsó a Damián Loreti) por el otro. En su anterior mandato, en 2006, no logró controlar el Tribunal de Disciplina, que es un ámbito estratégico en el mundillo de los abogados, es autárquico y funciona como una suerte de justicia de primera instancia para evaluar la conducta de los letrados. Con la nueva composición, Rizzo allí tendrá 7 asientos, la agrupación de Alterini 6 y la de Loreti 2. Estos últimos podrían terminar jugando un rol clave a la hora del desempate entre las dos agrupaciones que a simple vista lucen como más antagónicas.
La lectura que hacen en Gente de Derecho, que va por su cuarta gestión consecutiva, es que el kirchnerismo debería estar más cerca de las posiciones que ellos adopten. También es cierto que hay sectores de la lista de Alterini que son cercanos a Rizzo. Consultado por este diario, el exdecano de la Facultad de Derecho de la UBA sostuvo que «la idea no es obstaculizar la gestión, pero sí desarrollar un fuerte control y que el colegio no se transforme en un club de barrio».
En tanto en el kirchnerismo la postura que parece prevalecer es la de interpretar un rol de oposición. Desde la autodenominada La Cámpora, sector que llevó el peso de la campaña y contó con el apoyo del secretario de Justicia, Julián Álvarez, critican a Rizzo por haber tomado distancia del Gobierno con tan poca antelación a las elecciones a pesar de que contó con el apoyo del senador oficialista Aníbal Fernández.
Para negociar con unos y otros Rizzo buscará apelar a la gran diversidad ideológica que hay en su agrupación donde coinciden desde abogados de derechos humanos con una trayectoria estatal hasta hombres que representan a los grandes estudios.
La Asamblea y el Consejo Directivo deberían ser lugares más apacibles al nuevo presidente, ya que allí domina con comodidad, especialmente en el segundo donde se debaten todos los temas administrativos. Contará con tres lugares más que la agrupación de Alterini (9 contra 6).


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