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Romney elige vice con un casting para evitar efecto Palin
Según observadores políticos, nunca antes los posibles candidatos habían sido examinados tan al detalle como ahora: «Es como una colonoscopia con telescopio», lo formuló un experto en una entrevista con la CNN.
Los medios de comunicación norteamericanos pusieron sobre la mesa una serie de nombres, pero entre tanto la cifra de supuestos favoritos se reduce a media docena. Romney ha anunciado que pronto desvelará el secreto. Y eso probablemente suceda cuando regrese de su visita a Londres con motivo de los Juegos Olímpicos.
Nadie fuera de su círculo más estrecho sabe a quién tiene en mente el candidato republicano a la presidencia. Aunque la mayoría de expertos coincide en una cosa: al contrario que McCain, Romney apostará por lo seguro.
En su día, McCain sorprendió al país y al mundo cuando presentó como candidata a la vicepresidencia a la casi desconocida gobernadora de la lejana Alaska, Sarah Palin. Un rostro nuevo, una voz que no se mordía la lengua y, sobre todo, una mujer: Palin estaba destinada a dar la vuelta a la batalla, a ser la persona que cambia el rumbo del juego. Pero cuando su ignorancia política se hizo manifiesta, era demasiado tarde para McCain.
Romney, según opina también The New York Times, tomará la decisión con prudencia. Más allá de la calificación básica del potencial candidato a la vicepresidencia y la simpatía personal, el exgobernador de Massachusetts tiene sobre todo la mirada puesta en una cosa: que no pueda ocasionar ningún daño.
Así, se barajan principalmente dos nombres: Tim Pawlenty y Rob Portman. Pawlenty, de 51 años, es exgobernador de Minnesota, un importante estado que es unas veces demócrata y otras republicano. Tras retirarse de las primarias republicanas, el político pronto se puso del lado de Romney e hizo campaña en su favor. Sus detractores afirman que es tan aburrido que, a su lado, Romney parece lleno de energía.
Portman es senador por Ohio, un estado que posiblemente sea decisivo. Como exdirector de presupuesto en el Gobierno de George W. Bush, se maneja bien en el mundo de la economía y la política financiera. A sus 56 años, goza de mayor experiencia en política exterior que sus rivales, pues fue representante de Comercio Exterior de Estados Unidos y miembro del comité de las Fuerzas Armadas en el Senado, apunta la revista Foreign Policy.
Descartada quedaría la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice, que durante un tiempo sonó entre los posibles candidatos a «número dos». Llevar de compañera a una defensora del derecho al aborto «generaría una revuelta en el congreso del partido (republicano), advirtió el ultraconservador Rick Santorum, rival de Romney en las primarias.
El tercero en disputa sería, según los expertos, el telegénico y joven senador por Florida Marco Rubio, que podría arañar para Romney algún voto más entre la comunidad latina. Sin embargo, se dice de él que no es un gran fan del candidato a la presidencia. Además, también se menciona como posible «número dos» al diputado Paul Ryan, defensor de radicales medidas de ahorro, y el gobernador de Louisiana Bobby Jindal, hijo de un inmigrante indio.
Posiblemente, hace tiempo que todos ellos hicieron los deberes que Romney les encargó. Y es que todos los posibles candidatos barajados seriamente por Romney tuvieron que responder desde el principio unas 80 preguntas, que no sólo abordaban cuestiones fiscales o multas, sino también temas de la esfera privada.
¿Ha traicionado alguna vez a su cónyuge? ¿Ha buscado alguna vez la compañía de una prostituta? Y es que Romney no quiere a nadie con una sola mácula en estos delicados asuntos, al contrario que el exsenador John Edwards cuando en 2008 se presentó a la candidatura a la presidencia. Edwards había sido infiel a su mujer, enferma de muerte, aunque el dato se descubrió más tarde.
Agencia DPA


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