20 de febrero 2018 - 00:00

Romy Schneider revive en Berlín

La muestra cinematográfica alemana prosiguió ayer con esta estupenda evocación de la actriz de “Sissi” y “Ludwig”, a la vez que se exhibió un fuerte film noruego sobre la masacre que se perpetró en ese país hace siete años.

Romy Schneider. Un luminoso film alemán evoca sus últimos días.
Romy Schneider. Un luminoso film alemán evoca sus últimos días.
Berlín - La masacre de 2011 que traumatizó a Noruega y un retrato de los últimos días de Romy Schneider elevaron el nivel de la competición del Festival de Cine de Berlín, que llegó a la mitad de su edición 68, cuyos premios se anuncian el sábado.

En "Utøya 22.juli", basada en la masacre en la cual el extremista de derecha Anders Behring Breivik mató a 77 personas, la mayoría de ellas niños y adolescentes que participaban en un campamento del Partido Laborista en la isla de Utoya, el director Eric Poppe recrea en tiempo real y en una sola toma la matanza desde el punto de vista de una de las víctimas, Kaja, un personaje ficticio basado en numerosos testimonios. La masacre perpetrada por Breivik, condenado a 21 años de prisión y que, antes de dirigirse a la isla, hizo explotar una bomba en Oslo, que se cobró otras ocho vidas, duró 72 minutos. El film de Poppe dura unos minutos más, 90.

Sin caer en golpes bajos -casi no se ven cadáveres ni heridos-, el film de Poppe muestra a través de Kaja la desesperación de los jóvenes y niños que fueron objeto del ataque y que tuvieron que salvar su vida bajo una lluvia de tiros sin entender qué estaba pasando. Breivik es una figura fuera de campo: su contorno se distingue apenas dos veces y a lo lejos a lo largo de la película.

Por su parte, la directora alemana Emily Atef conmovió con "3 Tage in Quiberon" ("Tres días en Quiberon"). El film recrea la descarnada entrevista que Romy Schneider, quien se hizo mundialmente famosa con la trilogía "Sissi", dio en 1981 al semanario "Stern" desde una clínica de rehabilitación en la localidad francesa de Quiberon, un año antes de morir a los 43 en París.

"No se trata de un documental. Es una ficción que se basa en hechos y personas reales en la vida de una de las más grandes actrices que tuvo Europa", dijo Atef sobre esta coproducción germano-francesa rodada en blanco y negro. Protagonizada por la alemana Marie BTMumer, la película intenta ser un acercamiento a esos tres días cercanos al final de su vida, cuando, en medio de sus crisis maníaco-depresivas, dio esa entrevista al periodista alemán Michael Jürgs (Robert Gwisdek).

Schneider no pasaba por un buen momento: su hijo mayor, David -quien murió poco después al tratar de cruzar un cerco y quedar empalado- no quería vivir más con ella; el padre de su hijo, Harry Meyen, se había suicidado poco antes colgándose y, por si fuera poco, tras años de carrera y de haber rodado con directores como Luchino Visconti y Orson Welles, no lograba sacarse de encima la identificación con el papel de la emperatriz "Sissi".

"Por supuesto que el miedo a este ícono estaba latente", dijo BTMumer, a quien han comparado con Schneider durante toda su vida por su parecido físico con ella. Para escribir el guión, Atef conversó largamente con el periodista Jürgs y con Robert Lebeck (Charly Hübner), quien falleció en 2014, y quien sacó las fotos para el famoso reportaje en "Stern". El fotógrafo incluso le cedió todos los rollos de las fotos que había sacado de Schneider.

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