3 de septiembre 2010 - 00:00

Rostros que narran múltiples historias

Uno de los 19 retratos que fotografió Jean Lanham de miembros de la comunidad argentino-británica, que se exponen en el Hospital Británico.
Uno de los 19 retratos que fotografió Jean Lanham de miembros de la comunidad argentino-británica, que se exponen en el Hospital Británico.
Una muestra emotiva se realiza en uno de los pasillos de la sede central del Hospital Británico (Perdriel 96). Diecinueve retratos de miembros de la comunidad argentino-británica alojados en BABS (British American Benevolent Society) de Villa Devoto, de ascendencia británica pero que en su mayoría, nacieron y se criaron en la Argentina. Jean Lanham fotografió a estas personas y además, en colaboración con Andrés Bosso, escuchó sus historias que cubren «generaciones, océanos y continentes. Historias de romances y aventuras, de tragedias y comedias».

De padre escocés y madre uruguaya, Jean Lanham nació en el Hospital Británico. Ama sus dos culturas, Escocia, donde se crió y los períodos vividos en el Uruguay y la Argentina, por eso, este ensayo fotográfico es casi autorreferencial al guardar similitud con la historia de sus ancestros y de aquellos que retrató.

«Lazos», es el título de la muestra y de un poema de Andrés Bosso: «Acaso en Londres, a las cinco en punto/hay un mate cebado por un lord/mientras un caballo es montado con aristocracia/ en una cañada del Salado».

Ferrocarriles, frigoríficos, compañías petroleras, marina mercante, bazares de comienzos del siglo XX que se instalaban en la calle Florida, fundadores de clubes del Tigre a fines del XIX, de clubes legendarios de Lomas de Zamora, San Isidro, Adrogué, deportistas, hacendados, administradores de campos, institutrices, docentes, también arriesgados aventureros. Son parte de las historias de Amalia, a los 101 años la decana de esa residencia, quien a los 14 años y en un barco rumbo a Inglaterra le ayudó practicar inglés a Jorge Luis Borges; Carlos, que nunca visitó el reino Unido; Elena, Gertie, Jet, Thelma, Peggy, Lillian y Rita, entre otros, que emigraron a estas tierras en tiempos difíciles, encontraron la posibilidad de dedicarse a diversos trabajos y ayudaron a hacer el país. «Héroes» anónimos que merecen ser recordados por su compromiso con estas tierras sin olvidar su identidad.

Fotos directas, sin artificios, rostros serenos, miradas transparentes que observan con franqueza, delicadas figuras de porte airoso, responden a lo que Susan Sontag llama «experiencia capturada». Esta muestra que permanecerá exhibida durante dos meses fue organizada por la Embajada del Reino Unido en el marco de nuestro Bicentenario. El excelente catálogo tiene prólogo del destacado fotógrafo Guillermo Ueno y el epílogo fue escrito por Andrew Graham-Yooll. 

  • «Birdwatching» a lo que los ingleses son tan afectos, es el arte de observar y estudiar a los pájaros en forma directa o con la ayuda de binoculares. La muestra de José Luis Anzízar, «Urban Birdwatching», celebrando los 10 años de la Galería Elsi del Río (Humboldt 1510), y también recientemente presentada en Londres, es una respuesta del artista a aquello que los habitantes de las urbes ya casi no observamos, el vuelo de los pájaros, y su canto que apenas escuchamos.

    En la obra de este artista autodidacta que conocimos en el año 2000 por su serie «Zapatos», más adelante «Empanadas» (2003), «Embarque Inmediato» (2006) o «Flying Colors» (2009), hay un rasgo común: la ironía para tratar los temas que tienen que ver con su vida personal y su aguda observación del mundo que lo rodea.

    Anzízar hace un culto de la manualidad, recorta, cose, pega, adorna, un trabajo personal minucioso que puede convertir en kitsch cuando quiere. Siempre tuvo libertad colorística, que en esta serie aparece muy enfatizada y que alude a la naturaleza en tonalidades pastel. En medio de la maraña que no es otra cosa que un dibujo muy meditado, instala sus pájaros, en realidad los apresa. Y eso es lo que quiere decir, nada de panfleto ni discurso ecologista, sólo alertarnos para que no dejemos de mirar y escuchar a estos seres alados, para los egipcios un símbolo de espiritualización y para la tradición hindú, los estados superiores del ser.

    Es quizás en este estado que Anzízar «fabrica» esta naturaleza para que no la olvidemos.

  • En Braga Menéndez (Humboldt 1574, hasta el 2 de octubre) expone Laura Spivak. Coordinadora cultural de importantes espacios de arte y artista plástica, decidió dejar atrás su inclinación por la transgresión, personajes que deambulaban mostrando desnudeces sin inhibiciones, objetos eróticos, lo que era casi obligatorio en un período inicial de una artista de su generación (nació en Mar del Plata, en 1976), una suerte de grito de libertad pero que no asombraba a ojos experimentados, salvo por su cuidada realización formal. Al echar una mirada revisionista sobre su obra, señala que «no es necesario gritar para ser escuchado».


  • Ahora no muestra nada pero sí unos ojos de asombro de un personaje tipo comic, que se mimetiza con una naturaleza selvática, grandes planos geométricos, muy bien resueltos en lo que concierne al color y a la técnica del marouflage, un muy buen recurso de luces y sombras.

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