Rotundo fracaso del presidente catalán atasca la independencia

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Barcelona - El presidente catalán, el nacionalista Artur Mas, sufrió ayer un duro retroceso electoral y con ello puso en jaque la posibilidad de avanzar hacia la independencia de su región, a la vez que se ubicó en condiciones de gobernabilidad mucho más complicadas que las que se registraban antes del adelantamiento electoral.

El partido de Mas, Convergencia i Unio (CIU, centroderecha), obtuvo el 30,7% de los votos y 50 escaños, por debajo del 38% y los 62 diputados que tenía y lejos de los 68 que dan la mayoría absoluta a la que aspiraba para convocar a un referendo por la independencia.

Mas adelantó las elecciones a dos años del final de su mandato para intentar capitalizar un creciente sentimiento independentista que se registró este año, y que culpa al Gobierno central de extraer dinero de Cataluña en medio de la feroz crisis económica que vive la península ibérica.

El 11 de septiembre pasado, una manifestación de cerca de un millón de personas, un séptimo de la población de esa rica región del noreste español, salió a las calles para reclamar la independencia, y ello aceleró el curso político.

El mal cálculo del gobernante hizo que el partido que capitalizó esa corriente de opinión fuera Esquerra Republicana de Catalunya (ERC, izquierda), que pasó del 7% al 13,7% de los votos (de 10 a 21 escaños).

En la otra punta, como reacción «españolista», resultó favorecido el sello Ciutadans (centro), nacido hace seis años, que triplicó su resultado (del 3,3% al 7,7%, y de 3 a 9 bancas).

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que a nivel nacional comanda Alfredo Pérez Rubalcaba, continúa en caída, aunque en el caso de Cataluña resultó menos abrupta que en otras elecciones regionales recientes, y pasó del 18% al 14,4% de los votos (de 28 a 20 asientos). De cualquier manera, es un pésimo resultado para el PSOE en el que es uno de sus bastiones en elecciones a jefe de Gobierno español y al que llegó a gobernar entre 1999 y 2003 y 2011.

También entró al parlamento catalán un partido independentista nuevo, de extrema izquierda, Candidatura de Unidad Popular (CUP), con el 3,48% de los votos (3 diputados).

El Partido Popular (PP, conservador) del presidente, Mariano Rajoy, subió un diputado, de 18 a 9,9% con lo que demuestra que pese a la crisis de popularidad del gobernante, no está cediendo posiciones en las urnas. El izquierdista Iniciativa per Catalunya (ICV, Izquierda Unida a nivel nacional) aumentó tres diputados, de 10 a 13%. En medio de la crisis, esta formación está volviendo al techo electoral que significó el fin del felipismo.

Pese al revés de Mas, los partidos a favor de una consulta independentista (CIU, ERC, CUP y, eventualmente, ICV) siguen teniendo una mayor representación que la suma del PP, el PSOE y Ciutadans, pero cada bloque, catalanistas y españolistas, tiene serias desavenencias internas.

Al parecer, Mas pagó el precio de severos recortes realizados en los últimos años. El gobernante reconoció el mal resultado que arrojaron las urnas para CIU: «Hemos quedado lejos de la mayoría excepcional, incluso por debajo de 2010», afirmó en sus primeras declaraciones.

El presidente catalán dijo que no se arrepiente de haber adelantado las elecciones. «Fue una buena decisión», declaró, al tiempo que comentó que «el proceso de consulta de Cataluña sigue adelante».

Sin embargo, CIU tiene una situación más complicada para gobernar que la que tenía hasta ahora y deberá buscar apoyos:

«CIU no puede liderar solo el Gobierno ni el proceso soberanista y habrá otros que se tengan que hacer corresponsables», dijo Mas.

ERC apoya el proyecto soberanista de Mas, pero no su política económica y una de las primeras leyes que deberá aprobar es el presupuesto para 2013 que previsiblemente incluirán nuevos recortes. La participación fue la más alta en elecciones catalanas, al alcanzar un 68,55%, por encima del 64,36% de 1984, anterior récord.

El desánimo se apoderó de los militantes de CIU, al comprobar que el llamado a elecciones fue un grave error de su líder.

«Estoy un poco decepcionada», reconoció Laia Bartomeus, abogada de 32 años, que, junto a su marido, siguió el desarrollo en una pantalla gigante instalada en la calle, frente al lujoso Hotel Majestic en el que la formación conservadora suele instalar su búnker. La militante celebró no obstante que el parlamento catalán tenga «una mayoría soberanista que es lo que realmente pedía el pueblo, más que la victoria de un partido u otro».

Agencias ANSA, AFP y DPA, y Ámbito Financiero

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