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Rush: debut tardío con su potencia intacta
La gira «Time Machine» que trajo por primera vez a la Argentina a Rush mostró al trío con la potencia de su rock intacta, para solaz de varias generaciones de fans.
Siendo uno de los grupos emblemáticos de la historia del rock, asociado fundamentalmente al «hard rock» y a la antiguamente llamada música progresiva, este grupo de hombres maduros y simpáticos era uno de los pocos que todavía no había visitado la Argentina. Nacieron como banda en Toronto, Canadá, en 1968, y hoy pueden decir que ocupan un dignísimo tercer lugar en la lista de muy buenos vendedores de discos rockeros, detrás de The Beatles y The Rolling Stones.
Están cargados de curiosidades. Este primer concierto en Buenos Aires, como parte de una larga gira internacional que acaba de concluir en Chile, volvió a mostrar toda su faceta de comediantes frustrados -como ellos mismos se reconocen- a través de un par de videos que los hace jugar como graciosos actores. Tampoco son convencionales en la duración del espectáculo: tres horas y unos treinta temas divididos en dos secciones con un intervalo («aquí hay mucha gente grande así que vamos a parar unos minutos para que puedan ir al baño», anunció el audio en obvia alusión a buena parte de los 15.000 que fueron a escucharlos).
El armado de la lista -la misma que en todos los puntos de la gira- tuvo otro aspecto distintivo: el arranque de la segunda parte incluyó, íntegro y en el mismo orden original, el álbum «Moving Pictures» de 1981, a lo que antes y después se sumaron canciones de muy diversas épocas y dos composiciones nuevas: «BU2B» y «Caravan», que formarán parte de su próximo trabajo. Y finalmente, algo que es directamente una excentricidad: como ha ocurrido muchas veces en distintos lugares del mundo, el baterista Neil Peart hizo el recorrido desde Río de Janeiro -el punto anterior- hasta Buenos Aires en su moto, lo que obligó a Geddy Lee y Alex Life y a la mayor parte del staff a permanecer algunos días en nuestra ciudad esperándolo.
Fuera de estas cuestiones, todo es posible porque Rush sigue siendo una banda consistente, redonda en su sonido de «power trio» -con el agregado de algunos pedales y sonidos preproducidos-, potente con una parafernalia que respeta estilos de otros tiempos, y a la vez muy sencilla en el armado de cada tema. Son melodías que siguen sonando muy bien en la voz de Lee, y sus extraños agudos medio falseteados, con algún solo de guitarra que no pretenden agobiar de notas y con la imponente batería de Neil sosteniendo todo el edificio y luciéndose en un solo ya cerca del final.


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