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Rusia venció a EE.UU. en la interna de la OTAN
Los ministros de Exteriores de los países aliados acordaron en Bruselas retomar -«de forma condicionada y gradual»- su relación formal con el Kremlin, suspendida tras la guerra de Georgia en agosto, y restablecer los cónclaves de embajadores del Consejo OTAN-Rusia. Condoleezza Rice, saliente secretaria de Estado de EE.UU., renunció a mantener la presión para que se concediera a los gobiernos de Tiflis y Kiev un plan de acción -el procedimiento formal de preparación para la adhesión- y aceptó la llamada de los países de Europa occidental a retomar el diálogo con los rusos.
«Nuestro objetivo nunca ha cambiado: conseguir una Europa libre y en paz, una Europa en la que Moscú tenga un papel pleno como un actor principal responsable», aseguró el martes Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la Alianza Atlántica, en la apertura de una sesión en la que los ministros destacaron la buena colaboración rusa en algunas regiones problemáticas, como Afganistán o el Golfo de Adén, donde opera la piratería somalí. Rice pidió a los europeos que no acepten acuerdos «muy militares» con el Krem-lin, pero la línea triunfante en la OTAN fue que, aunque los aliados no pueden seguir «como si nada» después de la guerra en Georgia o las amenazas de Moscú de colocar misiles en Kaliningrado, «eso no significa no hacer nada».
Además, en realidad, según fuentes atlánticas, el enviado ruso ante la Alianza, Dimitri Rogozin, mantiene desde hace semanas contactos casi completamente normales con sus vecinos e incluso se queda a comer con altos mandos militares de la organización. Para la cumbre de abril, cuando se celebrará el 60º cumpleaños de la OTAN, los jefes de Estado y de gobierno aspiran a haber restablecido plenamente todas las estructuras de diálogo bilateral, si bien el presidente ruso, Dimitri Medvedev, tal vez no acuda a la cita en Estrasburgo, que será, según recalcó De Hoop Sheffer, un «asunto de familia».
Alemania, apoyada por Francia y otros países como España, dejó claro que se opone a fortalecer ahora la relación con Georgia por haber provocado la guerra con Moscú en agosto, aunque también prefiere la prudencia con Ucrania, un país dividido entre los prorrusos y los proeuropeos occidentales, y donde la mayoría de la población se resiste a la entrada del país en la OTAN. «Los Veintiséis», según la declaración pactada, acceden a ayudar a los candidatos a mejorar sus estándares políticos y militares, pero no los incluyen en el proceso formal de adhesión.
El ministro de Exterio-
res alemán, Frank-Walter Steinmeier, insistió en que, «por ahora, no hay razones para ir más allá» de la promesa genérica de la ampliación a estos dos países, que, en cualquier caso, deberán pasar por el procedimiento formal del plan de acción. Según fuentes atlánticas, los alemanes tenían miedo de que Estados Unidos colara un «plan de acción sin llamarlo así», pero, al final, han logrado reafirmar en la declaración que ese proceso es imprescindible para unirse a la Alianza. Según varios europeos, Wa-shington «ya no tiene arrastre», a pocas semanas del cambio de administración, y acepta con «cierto realismo» que «no es factible» avanzar en la relación con Georgia, que muchos países consideran un socio «de poco fiar».
«Nadie quiere un aliado que te pueda meter tontamente en un lío», explica uno de los escépticos respecto de la entrada acelerada de la ex república soviética.
Para mayor escenificación de la reconciliación europea, la UE retomó el martes oficialmente las charlas para su acuerdo de cooperación con Rusia, congelado desde setiembre. La mayoría de los aliados también se encontrará hoy formalmente con los rusos en la conferencia de la Organización para la Seguridad y Cooperación (OSCE) en Helsinki.
Satisfecho por el apoyo de los vecinos occidentales, el Kremlin anunció que enviará a un nuevo representante militar ante la OTAN, después de cuatro meses sin sustituir al saliente.


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