17 de junio 2011 - 00:00

Sábado con garantía de emoción

Sábado con garantía de emoción
El día después de mañana ya nada será igual para seis equipos del fútbol argentino. El sábado marcará a fuego sus destinos, que estarán en juego en simultáneo. Algunos sentirán alivio tras un semestre vivido como un verdadero calvario, con el fantasma del descenso revoloteando sin piedad, tal es el caso de River, Tigre y Olimpo. Otros atravesarán parcialmente la misma sensación, que apoderará a aquellos clubes que aspiran a jugar la Promoción como máximo, lo que a estas alturas lo festejarían como si hubieran zafado de todo, situación que vivirán Huracán, Gimnasia o Quilmes. Indefectiblemente, dos de estas últimas instituciones se hundirán en la tristeza y la desolación por perder la categoría.

En un Monumental que emulará a una olla a presión, River recibirá a Lanús con el objetivo de gambetear la Promoción. Si bien seguramente saldrán con la intención de ganar, los millonarios saben que no dependen de sí mismos. Deberán atender lo que suceda en el Centenario con Quilmes y Olimpo y, en menor medida, con el desarrollo de Argentinos-Tigre, en La Paternal. Una victoria de los bahienses depositará la suerte del club de Núñez en el equipo de Victoria, que debería perder o empatar. Si ocurre esto último, habrá desempate entre ambos porque quedarán igualados en el promedio. Pero incluso podría haber un triple empate, que se produciría si triunfaran River y Olimpo e igualara Tigre. Una derrota del aurinegro descontracturará a millonarios y tigrenses, que hasta podrían darse el lujo de perder.

Distinto es el panorama para Quilmes, Huracán y Gimnasia. Gánandole a Independiente, en el Libertadores de América, el Globo se garantizará una temporada más en Primera, lo que inmediatamente hará descender a sus otros contendientes. En el Bosque, el Lobo recibirá a Boca con la victoria como única consigna. Si empata, deberá esperar que Quilmes no gane y que Huracán pierda para forzar un desempate. Sin dudas, el más comprometido es el Cervecero, obligado a superar a Olimpo en su estadio y esperar que los platenses no triunfen y que los de Parque Patricios no sumen más que un punto.

Como se puede apreciar, todo puede suceder el sábado. El abanico de probabilidades garantiza la emoción hasta el pitazo final en los seis estadios. Al fin y al cabo, el día después de mañana nada será igual.

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