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Sadismo excesivo aun para fans del terror
«El juego del terror» es un producto con detalles originales y escenas muy logradas, pero con un tono pretencioso y un excesivo realismo en sus escenas de extrema crueldad.
El título local de este curioso film de terror está pensado para que el público lo pueda confundir con la saga interminable de «Saw» («El juego del miedo»). Pero el original habla de un «coleccionista», y por otro lado no hay ningún juego a la vista, aunque sí un nivel de sadismo exacerbado como en la serie de películas ya mencionadas.
En realidad, éste es un extraño, y por momentos eficaz, combo entre policial y psycho-thriller. Incluso, salvo por el brevísimo y poco explicativo prólogo -no especialmente atractivo, además- la historia arranca como un policial standard, con un ladrón que parece un buen tipo, pero que debido a la arpía de su mujer y madre de su hija, está planeando robar a la gente para la que trabaja, a pesar de que tiene una genuina simpatía por la pequeña hija de ese matrimonio adinerado. Llega la noche del robo, en la que supuestamente no iba a haber nadie en la casa, y el protagonista se topa con que el lugar está convertido en una especie de terreno minado de trampas horriblemente crueles e imaginativas, y que los dueños de casa están siendo torturados de maneras aberrantes por un energúmeno siniestro vestido al estilo sadomasoquista. El protagonista, que será ladrón pero no es un mal tipo, no tendrá más remedio que tratar de ayudar a los que pensaba robar, y sobre todo a la nena, la única que se venía salvando de caer en las garras del misterioso intruso.
Aquí el asunto comienza a ponerse más enervante, ya que durante media película ni el ladrón, ni los torturados, ni mucho menos el espectador tienen idea de qué demonios está pasando, aunque de lo que se puede estar seguro es de que la cosa se va poniendo más y más fea, con niveles de crueldad no aptos para gente medianamente sensible. De hecho, un problema del film es que se toma demasiado en serio su crueldad, hasta con un leit motiv musical tipo balada grunge melancólica, y sin el gore más divertido y gratuito que afloja la tensión y que tanto alegra a los fans del género. Aquí hay un tono más pretencioso, como si el director pensara que es David Fincher filmando «Pecados capitales», y el tono le quita atractivo al conjunto, aunque es eficaz al momento de describir a ese extraño coleccionista de seres humanos capaz de las peores torturas chinas.
Sintetizando, «El juego del terror» es un producto con detalles originales y escenas muy logradas, aunque con problemas de tono y un realismo muy poco alentador a la hora de mostrar los peores actos del más extremo sadismo.
D.C.


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