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Samsung: nueva víctima de buitre Elliott
Paul Singer
Elliott Associates declaró el movimiento como "ilegal" y aseguró que inició "acciones legales contra Samsung C&T y sus directivos con el fin de tratar de evitar que la propuesta de adquisición siga adelante y afecte a los accionistas".
Nada nuevo. Singer y otros fondos buitre vienen ejecutando este tipo de estrategias en empresas privadas de todo el mundo desde mediados de la década del 80. En general en la mira están compañías donde el manejo se atomiza en herederos y que con el tiempo sufren subas y bajas en su cotización de acciones. Luego, llegado el caso, el fondo buitre presionará para que los accionistas minoritarios se unan para presionar para la partición de los activos y su venta por separado para acelerar y multiplicar la ganancia invertida.
El de Samsung no es el único caso donde Elliott mantiene una disputa profunda por el dominio de una multinacional. Singer mantiene desde hace años una pelea histórica en México por el dominio de la compañía Vitro, donde desde mediados de la década pasada el norteamericano batalla con David Martínez, dueño del fondo Fintech y aliado de la familia Sada (herederos de la empresa), por la supervivencia misma de la firma. Singer compró acciones con Vitro en baja con la intención de partirla en varios activos y multiplicar la ganancia con su venta por separado. Martínez, histórico competidor de Elliott (incluso por la deuda argentina), salió al rescate de Vitro aportando unos u$s 1.200 millones que impidieron su remate y provocaron que Elliott comenzara un largo juicio que aún continúa.
Este tipo de estrategias con empresas privadas es el 50% de la actividad en la que los fondos buitre desarrollan sus políticas. El otro 50% es la compra de bonos de países soberanos a punto de caer en default y a precios de remate, para luego presionar por el pago del 100% de la deuda más multas y punitorios. En general la solución en estos conflictos es negociar con los gobiernos un pago al contado muy superior a la inversión original; salvo en el caso argentino donde se lo llevó a juicio.


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